sábado, 16 de mayo de 2009

Burradas literarias, gramaticales, machistas y mediáticas

Burro. Yo. En una crónica anterior, al citar un cuento de Augusto Monterroso, lo transcribí erróneamente. Me lo observó con nobleza mi colega Carlos Polimeni, que lee y sabe leer lo que lee. No importa si erré por distracción o tipeo, o exceso de escritura, pero el ya reconocido cuento es así: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. Es tan breve y perfecto que errarle una coma o privarlo de ese adverbio implacable -“todavía”- más que un error es un descuartizamiento. Disculpen si lo hice. He cometido muchos errores. Ya lo confesé varias veces: un día voté a Elisa Carrió. Antes, había votado a la Alianza. Voté a Julio Cobos, por inercia indebida. Nunca voté a Carlos Menem, pero no sé si eso compensa. Tuve aciertos en ligas menores. Creo que mi mayor acierto político es nunca votar a ciegas a favor de los medios. Si antes para un peronista no había nadie mejor que otro peronista, para mí, hoy, siempre hay alguien mejor que un periodista. Yo no me eligiría si me dieran la opción de elegirme o de poder elegir a un carpintero. Últimamente los medios vienen con intenciones muy intencionadas. El otro día, de apuro, el cronista de CQC le preguntó a la Presidenta: “¿Qué piensa de Andrea del Boca candidata?”. La Presidenta negó que eso fuera cierto. El cronista insistió: “Salió en los diarios”. La Presidenta respondió: “De algunos diarios, lo único que hay que creer es la fecha y el precio de tapa”. Bueno, está también la página de avisos fúnebres. No van a poner muertos de mentira.

Hablando de diarios, El País, de España, nació socialista y se ha vuelto “recontra”; es que el grupo que lo sostiene acaba de perder el negocio de las transmisiones exclusivas de los partidos de fútbol. Y el socialista José Luis Rodríguez Zapatero tiene la feroz culpa de que la licitación haya favorecido a otro grupo. Todos cometemos errores de toda clase. Desde el más elemental -el del matrimonio- hasta el más sofisticado: creerse la paranoia de una conspiración planetaria para que se hable de la peste del chancho con tal de tapar la peste de los mercados. No: hay lugar para todas las pestes. Fíjense este detalle numérico: unas cincuenta muertes en tres o cuatro países, proclaman la pandemia en un mundo de casi siete mil millones de habitantes. Pensar que el tsunami de Indonesia acabó con más de medio millón de muertos. Y que el otro día nomás, mientras Barack Obama, simpatiquísimo, se comía una hamburguesa barata y la bella Michelle Obama salía en las portadas con su nuevo corte de peinado, los aviones estadounidenses arrasaban un pueblo afgano y mataban cien viejos y niños inocentes. Pero fueron eficaces, también mataron a dos o tres talibanes. Nada de eso influyó para que Obama, días después, contara chistes inofensivos acerca de sí mismo, como que los próximos cien días de su gobierno iban a ser tan buenos que se cumplirían a los setenta y tres días. Cómo se rieron todos los presentes. Para sus subordinados, no hay nadie más chistoso que un patrón o que un jefe. Pero aún más, el líder de un imperio contando chistes ejerce el mismo efecto que el que ejercerían actuando juntos Charles Chaplin, Groucho Marx, Woody Allen, Totó y Alberto Sordi.
Más folclórico, aquí tenemos a Luis Juez, el cordobés chistoso que uno no querría que le tocara de compañero de asiento en un viaje largo a Purmamarca. Habría que preguntarle si le causa gracia a Norma Morandini, su acompañante partidaria. Digo que hay errores argentinos menos brutales que los que yo he cometido. Por ejemplo, alguien que hubiera votado a un intendente K que de pronto se vuelve ruralista. No anoto al vicepresidente porque ese caso es peor: se lo votó ignorándolo, y él se desquitó ignorando la dirección del voto recibido. Qué se le va a hacer. Ah, otro de mis errores fue haber nacido en La Boca. De haber nacido en otro tipo de barrio pro-muro sería otra cosa. Me quedo con La Boca.

No sé si tiene que ver, pero jamás expondría a una mujer al maltrato mediático al que se expuso burdamente a María Helena Cháves, la mujer de Felipe Solá. La noticia de su supresión de la lista de candidatos fue titulada como “la sacaron”, o “la bajaron”. Y antes habían dicho de ella “la metieron” o “la pusieron”. Sí, como un objeto de un estante. El lenguaje machista no tiene autocontrol mediático. Sale “derrepente”, sin fijarse en lo que hiere. Por suerte, de aquellos más intrascendentes errores de gramática que confesé al principio, me absuelven inexorables especialistas que, en la redacción, terminan de pulir mis envíos. En el caso de este envío, más que gramaticales los errores seguramente serán políticos. En compensación, la revista Debate cuenta con analistas que pueden reparar al lector de cualquier extravío “callejero”. La sección se llama “Por la calle”. Y eso la perdona. Aunque no sé si es extravío adelantar un diagnóstico obvio: que los centros sojeros, en su afán secesionista, van a votar con angurria no positiva. Que voten como quieran. La soja es un cultivo traicionero que nace de alterar la naturaleza y acaba alterando las facultades mentales de quienes están cerca. ¡Qué foto la de la tapa de La Nación del domingo! Posan en ella, en sonriente diálogo republicano constituyente, Hugo Biolcati y algunos integrantes de la Mesa de “desenlace”, junto a Carlos Reutemann y Juan Schiaretti. Si uno lee a Horacio González ese mismo domingo en Miradas al Sur, diría que para completar esa foto están faltando los que él distingue como los doctrinarios de la derecha: Mariano Grondona, el cardenal Jorge Bergoglio y Elisa Carrió. Ese día, el habitual análisis “deseo ficción” de Joaquín Morales Solá llevaba este título: “Kirchner, en las puertas de una derrota”. Lástima que para no ser menos en lanzar profecías de fuego negro, el ya inalcanzable Pino Solanas nos advierte en la revista Debate: “En el segundo semestre se viene un ajuste monumental”. ¡Monumental! ¿Tú también, Pino? No sé por qué me acuerdo de la frase de César al caer apuñalado por Bruto. Faltaría que Estela de Carlotto saliera a denunciar que el Gobierno va a decretar el indulto general para todos los acusados de genocidio. Tenaz con su vida y militancia, el socialista Jorge Rivas reflexiona acerca del lugar de la izquierda democrática. Y escribe: “Alguna izquierda se empecina en esmerilar al Gobierno, como si su desgaste fuera funcional a alguna fuerza de avanzada y no a la mera derecha”.

Lo de la revista Noticias es previsible. El último número, anunciaba en la tapa con la imagen rojiza de Francisco de Narváez: “El hombre que puede poner fin a Kirchner”. Según el título, vendría a ser el nuevo vengador rico de los excluidos. Mientras tanto, los agoreros siguen marchando: ojalá se sigan equivocando. Están obsesionados y pugnan por que la dictadura kirchnerista y su gobierno vejatorio se vayan. Y que todos los argentinos empecemos a gozar los beneficios igualitarios de la riqueza del campo. Y se descubra de una vez por todas que el glifosato es más inocuo que el espiral o que el flit y más saludable que aspirar profundo un tubo de oxígeno.
Ese domingo, Clarín desarrolla en una página el siguiente apotegma científico profético: “En las próximas elecciones, el oficialismo perdería 1.750.000 votos”. De manera objetiva, el redactor (a quien ya propongo como el mejor empleado del mes) explica que por cada punto de deterioro económico, el Gobierno pierde 250 mil votos. Y que, según los datos del Centro de Estudios Regionales y Experimentales (CERX), que actuó a pedido de Clarín, el deterioro económico acumulado es de siete puntos. Vieran la alegría con la cual el mejor empleado del mes publicó esta profecía.

En el mismo diario, pero el viernes anterior, en su columna de espectáculos, Roberto Pettinato escribía: “Moyano dijo que quiere ser presidente. Quiere ser como Perón. La gente piensa si no será mucho para un camionero. ¡Error! Sólo se necesitan tres cosas para que te voten: una lista de promesas utópicas para la campaña; camiones llenos de ignorantes que agiten las banderas con tu nombre y un buen modelo económico que a los tres meses se convierta en un plan canje. Es más, Moyano ya tiene un punto a favor: no necesita pagar los camiones porque ¡los tiene!”. ¿Qué decir? Nada. El reservorio de la farándula prejuiciosa, reaccionaria y xenófoba -no hace falta dar nombres- es abundante.
Hay que empezar a dudar, en vista de recientes declaraciones mortales de ídolos/as populares, si estar tan involucrados con el éxito en la pantalla argentina les va dañando el lado izquierdo de forma irreparable.
En mi caso, lo irreparable es que cada día que pasa voy haciendo crecer más rencores fundados, pero peligrosos. Agrego otro: lo más interesante del nuevo ShowMatch no es ya la exitosa “Casa de Gran Cuñado” con caricaturas de candidatos políticos todavía inconclusas. Lo interesante es que el guión está a cargo de Nik, el más grande dibujante humorístico de derecha. ¡Y dale, Barone, con esa antigualla ideológica! Si ya no hay más nada de nada. Miren cómo está todo, que Reutemann denuncia que está siendo perseguido “por el aparato mediático socialista hitleriano”. ¿Quién lo dirige?
Para mí, que debe ser algo que está ahí atrás y que no se sabe qué es, pero que es una mezcla de Lenin, Mao y Hitler. Está a la vista, que aquella inundación de Santa Fe, que se llevó tristemente tanto, no se llevó todo.

orlando barone revista debate

gracias por el aguante.....

saludos.

8 comentarios:

El Conurbano dijo...

gran post Pato: justo anoche hablába con mi compañera sobre la decadencia de un tipo como Pettinato, a quien alguna vez respeté. Yo le decía a ella, y te digo a vos: Pettinato va a terminar en algún programucho de cable, porque lo que está haciendo, tarde o temprano se paga. El muy bobo está omnubilado por la guita que le ponen los farabutes de la derecha, pero se olvida que esos mismos que hoy le chupan las medias, el día que no les sirva más, lo van a desechar como han hecho con otros tantos.
que va'cer, el viejo lo debe estár mirando desde algún lado y debe querer volver a morirse.
un abrazo!

MONA dijo...

siii... la inundación debió llevarse algo más... sin embargo lo dejó, para que vuelva a competir en estas elecciones... qué macana...

guille dijo...

Patricio ,que gusto leerte ,estamos en la misma sintonia decodificando el mensaje sorete ,cometiendo las mismas cagadas o parecidas ,yo si vote a mendez 89 ,tiempo y espacio y sobre todo mi señora que se me planto con el afiche patilludo "anda a votar por la justicia social" jajajaja .Ya la perdone ,uno mio por mil perdones de ella.P-.
Trolo ,pasa por casa ,ya sabes ,te quiero mucho y la reputa que los pario.
Abrazo.

dardo dijo...

gran post compañero.

sin dioses dijo...

Esta para el recuadro! Felicitaciones.

Alfre dijo...

Qué bueno...

A veces no tanto, pero otras veces, este Orlando escribe cosas de primera.

patricio dijo...

que decirles compañeros.........
un abrazo inmenso.
espero no sin impaciencia volver a ser el pelotudo de siempre.
lo cual supongo ocurrirá no dentro de mucho.

saludos.

Julio-Debate Popular dijo...

Muy bueno el post, no hay críticas sobre lo escrito ,solo aplusos. Sobre los medios .la verdad que es un desastre ya que se perdío la objetividad por completo.

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