Burro. Yo. En una crónica anterior, al citar un cuento de Augusto Monterroso, lo transcribí erróneamente. Me lo observó con nobleza mi colega Carlos Polimeni, que lee y sabe leer lo que lee. No importa si erré por distracción o tipeo, o exceso de escritura, pero el ya reconocido cuento es así: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. Es tan breve y perfecto que errarle una coma o privarlo de ese adverbio implacable -“todavía”- más que un error es un descuartizamiento. Disculpen si lo hice. He cometido muchos errores. Ya lo confesé varias veces: un día voté a Elisa Carrió. Antes, había votado a la Alianza. Voté a Julio Cobos, por inercia indebida. Nunca voté a Carlos Menem, pero no sé si eso compensa. Tuve aciertos en ligas menores. Creo que mi mayor acierto político es nunca votar a ciegas a favor de los medios. Si antes para un peronista no había nadie mejor que otro peronista, para mí, hoy, siempre hay alguien mejor que un periodista. Yo no me eligiría si me dieran la opción de elegirme o de poder elegir a un carpintero. Últimamente los medios vienen con intenciones muy intencionadas. El otro día, de apuro, el cronista de CQC le preguntó a la Presidenta: “¿Qué piensa de Andrea del Boca candidata?”. La Presidenta negó que eso fuera cierto. El cronista insistió: “Salió en los diarios”. La Presidenta respondió: “De algunos diarios, lo único que hay que creer es la fecha y el precio de tapa”. Bueno, está también la página de avisos fúnebres. No van a poner muertos de mentira.
Hablando de diarios, El País, de España, nació socialista y se ha vuelto “recontra”; es que el grupo que lo sostiene acaba de perder el negocio de las transmisiones exclusivas de los partidos de fútbol. Y el socialista José Luis Rodríguez Zapatero tiene la feroz culpa de que la licitación haya favorecido a otro grupo. Todos cometemos errores de toda clase. Desde el más elemental -el del matrimonio- hasta el más sofisticado: creerse la paranoia de una conspiración planetaria para que se hable de la peste del chancho con tal de tapar la peste de los mercados. No: hay lugar para todas las pestes. Fíjense este detalle numérico: unas cincuenta muertes en tres o cuatro países, proclaman la pandemia en un mundo de casi siete mil millones de habitantes. Pensar que el tsunami de Indonesia acabó con más de medio millón de muertos. Y que el otro día nomás, mientras Barack Obama, simpatiquísimo, se comía una hamburguesa barata y la bella Michelle Obama salía en las portadas con su nuevo corte de peinado, los aviones estadounidenses arrasaban un pueblo afgano y mataban cien viejos y niños inocentes. Pero fueron eficaces, también mataron a dos o tres talibanes. Nada de eso influyó para que Obama, días después, contara chistes inofensivos acerca de sí mismo, como que los próximos cien días de su gobierno iban a ser tan buenos que se cumplirían a los setenta y tres días. Cómo se rieron todos los presentes. Para sus subordinados, no hay nadie más chistoso que un patrón o que un jefe. Pero aún más, el líder de un imperio contando chistes ejerce el mismo efecto que el que ejercerían actuando juntos Charles Chaplin, Groucho Marx, Woody Allen, Totó y Alberto Sordi.
Más folclórico, aquí tenemos a Luis Juez, el cordobés chistoso que uno no querría que le tocara de compañero de asiento en un viaje largo a Purmamarca. Habría que preguntarle si le causa gracia a Norma Morandini, su acompañante partidaria. Digo que hay errores argentinos menos brutales que los que yo he cometido. Por ejemplo, alguien que hubiera votado a un intendente K que de pronto se vuelve ruralista. No anoto al vicepresidente porque ese caso es peor: se lo votó ignorándolo, y él se desquitó ignorando la dirección del voto recibido. Qué se le va a hacer. Ah, otro de mis errores fue haber nacido en La Boca. De haber nacido en otro tipo de barrio pro-muro sería otra cosa. Me quedo con La Boca.
No sé si tiene que ver, pero jamás expondría a una mujer al maltrato mediático al que se expuso burdamente a María Helena Cháves, la mujer de Felipe Solá. La noticia de su supresión de la lista de candidatos fue titulada como “la sacaron”, o “la bajaron”. Y antes habían dicho de ella “la metieron” o “la pusieron”. Sí, como un objeto de un estante. El lenguaje machista no tiene autocontrol mediático. Sale “derrepente”, sin fijarse en lo que hiere. Por suerte, de aquellos más intrascendentes errores de gramática que confesé al principio, me absuelven inexorables especialistas que, en la redacción, terminan de pulir mis envíos. En el caso de este envío, más que gramaticales los errores seguramente serán políticos. En compensación, la revista Debate cuenta con analistas que pueden reparar al lector de cualquier extravío “callejero”. La sección se llama “Por la calle”. Y eso la perdona. Aunque no sé si es extravío adelantar un diagnóstico obvio: que los centros sojeros, en su afán secesionista, van a votar con angurria no positiva. Que voten como quieran. La soja es un cultivo traicionero que nace de alterar la naturaleza y acaba alterando las facultades mentales de quienes están cerca. ¡Qué foto la de la tapa de La Nación del domingo! Posan en ella, en sonriente diálogo republicano constituyente, Hugo Biolcati y algunos integrantes de la Mesa de “desenlace”, junto a Carlos Reutemann y Juan Schiaretti. Si uno lee a Horacio González ese mismo domingo en Miradas al Sur, diría que para completar esa foto están faltando los que él distingue como los doctrinarios de la derecha: Mariano Grondona, el cardenal Jorge Bergoglio y Elisa Carrió. Ese día, el habitual análisis “deseo ficción” de Joaquín Morales Solá llevaba este título: “Kirchner, en las puertas de una derrota”. Lástima que para no ser menos en lanzar profecías de fuego negro, el ya inalcanzable Pino Solanas nos advierte en la revista Debate: “En el segundo semestre se viene un ajuste monumental”. ¡Monumental! ¿Tú también, Pino? No sé por qué me acuerdo de la frase de César al caer apuñalado por Bruto. Faltaría que Estela de Carlotto saliera a denunciar que el Gobierno va a decretar el indulto general para todos los acusados de genocidio. Tenaz con su vida y militancia, el socialista Jorge Rivas reflexiona acerca del lugar de la izquierda democrática. Y escribe: “Alguna izquierda se empecina en esmerilar al Gobierno, como si su desgaste fuera funcional a alguna fuerza de avanzada y no a la mera derecha”.
Lo de la revista Noticias es previsible. El último número, anunciaba en la tapa con la imagen rojiza de Francisco de Narváez: “El hombre que puede poner fin a Kirchner”. Según el título, vendría a ser el nuevo vengador rico de los excluidos. Mientras tanto, los agoreros siguen marchando: ojalá se sigan equivocando. Están obsesionados y pugnan por que la dictadura kirchnerista y su gobierno vejatorio se vayan. Y que todos los argentinos empecemos a gozar los beneficios igualitarios de la riqueza del campo. Y se descubra de una vez por todas que el glifosato es más inocuo que el espiral o que el flit y más saludable que aspirar profundo un tubo de oxígeno.
Ese domingo, Clarín desarrolla en una página el siguiente apotegma científico profético: “En las próximas elecciones, el oficialismo perdería 1.750.000 votos”. De manera objetiva, el redactor (a quien ya propongo como el mejor empleado del mes) explica que por cada punto de deterioro económico, el Gobierno pierde 250 mil votos. Y que, según los datos del Centro de Estudios Regionales y Experimentales (CERX), que actuó a pedido de Clarín, el deterioro económico acumulado es de siete puntos. Vieran la alegría con la cual el mejor empleado del mes publicó esta profecía.
En el mismo diario, pero el viernes anterior, en su columna de espectáculos, Roberto Pettinato escribía: “Moyano dijo que quiere ser presidente. Quiere ser como Perón. La gente piensa si no será mucho para un camionero. ¡Error! Sólo se necesitan tres cosas para que te voten: una lista de promesas utópicas para la campaña; camiones llenos de ignorantes que agiten las banderas con tu nombre y un buen modelo económico que a los tres meses se convierta en un plan canje. Es más, Moyano ya tiene un punto a favor: no necesita pagar los camiones porque ¡los tiene!”. ¿Qué decir? Nada. El reservorio de la farándula prejuiciosa, reaccionaria y xenófoba -no hace falta dar nombres- es abundante.
Hay que empezar a dudar, en vista de recientes declaraciones mortales de ídolos/as populares, si estar tan involucrados con el éxito en la pantalla argentina les va dañando el lado izquierdo de forma irreparable.
En mi caso, lo irreparable es que cada día que pasa voy haciendo crecer más rencores fundados, pero peligrosos. Agrego otro: lo más interesante del nuevo ShowMatch no es ya la exitosa “Casa de Gran Cuñado” con caricaturas de candidatos políticos todavía inconclusas. Lo interesante es que el guión está a cargo de Nik, el más grande dibujante humorístico de derecha. ¡Y dale, Barone, con esa antigualla ideológica! Si ya no hay más nada de nada. Miren cómo está todo, que Reutemann denuncia que está siendo perseguido “por el aparato mediático socialista hitleriano”. ¿Quién lo dirige?
Para mí, que debe ser algo que está ahí atrás y que no se sabe qué es, pero que es una mezcla de Lenin, Mao y Hitler. Está a la vista, que aquella inundación de Santa Fe, que se llevó tristemente tanto, no se llevó todo.
orlando barone revista debate
gracias por el aguante.....
saludos.
sábado, 16 de mayo de 2009
miércoles, 29 de abril de 2009
la nausea y los hijos de puta
impecable vídeo captado por la compañera claudia
imperdible también la respuesta de Cristina.
.
saludos.
imperdible también la respuesta de Cristina.
.
saludos.
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seul contre tous
viernes, 24 de abril de 2009
Noticias del jeroglífico, del cuentapropismo y de la concupiscencia
por orlando barone:
Disculpen: en el momento de leerse esta crónica es probable que el jeroglífico político argentino haya cambiado algunos signos y sea todavía más indescifrable que la famosa piedra de Rosetta. O que se haya intensificado la moda de los cara de trasero indignados. La “indignación” es el look triunfador republicanista que fatiga los medios. Para ser exitoso hay que estar “indignado” por todo. Hay que poner cara de que se es un fiscal inmaculado ofendido por esta realidad argentina que nos socava. Aquí me contengo en dar nombres: tengo miedo a la venganza. Cobarde, animate. Si me apuran los nombro. Son esos republicanistas y demócratas “indignados” por todo, excepto por ellos mismos. La indignación es un flagelo que hace estragos en la sociedad argentina. En fin.
Me contaron que en el Gobierno buscan contrarrestarla. Y déjenme decirlo. Porque me lo dijeron como dicho de buena fuente: “El Gobierno daría la sorpresa de volver a postergar las elecciones hasta octubre”. No lo descrea ni lo crea. Espere. Acuérdese que, con las horas, las noticias cambian y sufren mutaciones. Resulta que el crimen de Valentín Alsina ahora tiene un ingrediente nuevo: el asesinado había salido armado de su casa y disparó tres veces sobre el asesino. Pero la noticia deseada es que el desalmado matador disparó sobre un hombre indefenso a su merced. Para qué distraer la tragedia con ideas subalternas: de haber dado en el blanco, el asesinado hoy estaría vivo y sería un justiciero. Decía antes que en política éste es un momento de suspenso: como el del cierre del libro de pases de la AFA. A cada instante puede suceder algo súbito.
Como el caso del ex recaudador lanzado como solista sin autorización del director. Se puso a tocar fuera de repertorio y sonó desacompasado. A partir de ese acto de narcisismo de Santiago Montoya, los que lo odiaban más que al bochorno de contagiarse el dengue, ahora lo miman. Los mismos tramposos que lo insultaban porque les descubría la trampa impositiva, ahora quieren a Montoya en su equipo. Faltaría que le dieran la bienvenida en la corporación de countries o en las marinas de yates furtivos. Darle la bienvenida y ofrecerle prosperidad al contrario que se excluye de su bando, y que tiene asegurado un empleo de protagonismo mejor remunerado y un aliento mediático gratuito, es una eficaz estrategia de la época. Antiguamente era un salto laboral cualitativo el de los vendedores o gerentes exitosos que se retiraban de una gran tienda o bazar y se ponían negocios del ramo por su cuenta. Se autodistinguían a sí mismos como “ex gerente de Gath & Chávez”, o “ex vendedor del bazar Dos Mundos”, etcétera. Se permitían aprovecharse del prestigio de las empresas a las que habían servido, aunque el trance deparaba resultados azarosos. Porque a veces, como empleado de una gran firma, obtenía más que lanzándose como cuentapropista modesto, o integrante de una pyme o sociedad de porvenir incierto.
En política hay casos de traspasos múltiples, aunque los “traspasistas” no hacen ostentación de la antigua pertenencia porque, una vez que se fueron, cargan en el corazón el rencor de los conversos. Permítanme una digresión: los que se van, apenas cruzan el porche, se lanzan a la diatriba contra los que hasta hace un rato eran sus amigos o a los que servían; son como ésos que se fumaban tres atados de cigarrillos por día y una vez que dejan de fumar se vuelven los Ayatolas que persiguen y censuran el cigarrillo. Cuánto rencor incuba la política, casi tanto como el periodismo.
Felipe Solá es un ejemplo. Siempre en el peronismo, pero cambiando de sección, de jefe o de stand: es ex Menem, ex Duhalde, ex Ruckauf, ex Kirchner y en cualquier minuto podría llegar a ser ex de sus nuevos socios. También podría pasar que se decidiera a ser ex Solá, si es que existe la posibilidad de retirarse políticamente de uno mismo y dedicarse a la actividad de granjero. Cunde ahora este transversalismo trasnochado y tardío que involucra a todos, sin excluirnos los ciudadanos o vecinos, según se nos llame.
Gabriela Michetti recién comienza su carrera: y ya hace trueque, por ahora en el mismo bando. Aquel ya “borocoteado” pase de Borocotó fue de una firma a otra. Pero es un pase pigmeo al lado de los grandes trasvestimientos de la época. Está Julio Cobos como ex radical tradicional, después como ex radical K y ahora en potencia de ser hipotéticamente en el futuro ex radical tradicional. Porque nunca se sabe.
Un pase fantástico sería el de Guillermo Moreno al directorio de supermercados Coto o Carrefour. O a una consultora privada de ésas que miden tres veces más de inflación y se dan por ciertas porque el Indec ya está para la farra, mienta o no mienta. O también fantasear con el pase de Aníbal Fernández subiéndose al palco de la inseguridad junto al rabino Bergman y a los vecinos de San Isidro. Y clamando que hay que salir a cazar menores , así como en La guerra del cerdo Bioy Casares imagina la cacería de los viejos. O que el juez Zaffaroni se contrariara de repente y saliera a decir que si no fuera por la prudencia con que los medios tratan las noticias policiales la sensación social sería exagerada. Nada es ya imposible. Imagino a opositores en la ansiosa espera de que el gobernador Scioli sienta nostalgias de cuando se había sentido cuentapropista, y ahora quiera seguir la tendencia divorcista y tentarse con una nueva pareja o un nuevo casamiento político.
No es el caso de Fernando Lugo, el presidente de Paraguay. Mantuvo el celibato, pero no la contención sexual. Su destino erótico parece más vulnerable que aquel cigarro que no logró vulnerar a Bill Clinton. Es una lástima, pero el falo no tiene ideología. Y más allá de que ya se juegan acertijos a ver cuántos hijos y mujeres tiene, lo cierto es que si por cada uno Lugo tiene que sacarse el ADN se va a tener que inyectar una nueva carga. La cumbia que inspiró y suena por la red es ramplona pero exitosa. Su estribillo canta en tonada guaraní: “...Se cambió mi país o mejor se cambió de pañales / Lugaucho tiene corazón / pero no usó el condón / Lugaucho tiene corazón y así el cambio nos llegó / Lugaucho tiene corazón / pero no usó el condón”.
Benedicto XVI va a estar en un dilema: por un lado va a tener que condenarlo por su concupiscencia y, por otro, va a tener que premiarlo por no usar preservativo.
saludos,abrazos o puteadas,según corresponda.
Disculpen: en el momento de leerse esta crónica es probable que el jeroglífico político argentino haya cambiado algunos signos y sea todavía más indescifrable que la famosa piedra de Rosetta. O que se haya intensificado la moda de los cara de trasero indignados. La “indignación” es el look triunfador republicanista que fatiga los medios. Para ser exitoso hay que estar “indignado” por todo. Hay que poner cara de que se es un fiscal inmaculado ofendido por esta realidad argentina que nos socava. Aquí me contengo en dar nombres: tengo miedo a la venganza. Cobarde, animate. Si me apuran los nombro. Son esos republicanistas y demócratas “indignados” por todo, excepto por ellos mismos. La indignación es un flagelo que hace estragos en la sociedad argentina. En fin.
Me contaron que en el Gobierno buscan contrarrestarla. Y déjenme decirlo. Porque me lo dijeron como dicho de buena fuente: “El Gobierno daría la sorpresa de volver a postergar las elecciones hasta octubre”. No lo descrea ni lo crea. Espere. Acuérdese que, con las horas, las noticias cambian y sufren mutaciones. Resulta que el crimen de Valentín Alsina ahora tiene un ingrediente nuevo: el asesinado había salido armado de su casa y disparó tres veces sobre el asesino. Pero la noticia deseada es que el desalmado matador disparó sobre un hombre indefenso a su merced. Para qué distraer la tragedia con ideas subalternas: de haber dado en el blanco, el asesinado hoy estaría vivo y sería un justiciero. Decía antes que en política éste es un momento de suspenso: como el del cierre del libro de pases de la AFA. A cada instante puede suceder algo súbito.
Como el caso del ex recaudador lanzado como solista sin autorización del director. Se puso a tocar fuera de repertorio y sonó desacompasado. A partir de ese acto de narcisismo de Santiago Montoya, los que lo odiaban más que al bochorno de contagiarse el dengue, ahora lo miman. Los mismos tramposos que lo insultaban porque les descubría la trampa impositiva, ahora quieren a Montoya en su equipo. Faltaría que le dieran la bienvenida en la corporación de countries o en las marinas de yates furtivos. Darle la bienvenida y ofrecerle prosperidad al contrario que se excluye de su bando, y que tiene asegurado un empleo de protagonismo mejor remunerado y un aliento mediático gratuito, es una eficaz estrategia de la época. Antiguamente era un salto laboral cualitativo el de los vendedores o gerentes exitosos que se retiraban de una gran tienda o bazar y se ponían negocios del ramo por su cuenta. Se autodistinguían a sí mismos como “ex gerente de Gath & Chávez”, o “ex vendedor del bazar Dos Mundos”, etcétera. Se permitían aprovecharse del prestigio de las empresas a las que habían servido, aunque el trance deparaba resultados azarosos. Porque a veces, como empleado de una gran firma, obtenía más que lanzándose como cuentapropista modesto, o integrante de una pyme o sociedad de porvenir incierto.
En política hay casos de traspasos múltiples, aunque los “traspasistas” no hacen ostentación de la antigua pertenencia porque, una vez que se fueron, cargan en el corazón el rencor de los conversos. Permítanme una digresión: los que se van, apenas cruzan el porche, se lanzan a la diatriba contra los que hasta hace un rato eran sus amigos o a los que servían; son como ésos que se fumaban tres atados de cigarrillos por día y una vez que dejan de fumar se vuelven los Ayatolas que persiguen y censuran el cigarrillo. Cuánto rencor incuba la política, casi tanto como el periodismo.
Felipe Solá es un ejemplo. Siempre en el peronismo, pero cambiando de sección, de jefe o de stand: es ex Menem, ex Duhalde, ex Ruckauf, ex Kirchner y en cualquier minuto podría llegar a ser ex de sus nuevos socios. También podría pasar que se decidiera a ser ex Solá, si es que existe la posibilidad de retirarse políticamente de uno mismo y dedicarse a la actividad de granjero. Cunde ahora este transversalismo trasnochado y tardío que involucra a todos, sin excluirnos los ciudadanos o vecinos, según se nos llame.
Gabriela Michetti recién comienza su carrera: y ya hace trueque, por ahora en el mismo bando. Aquel ya “borocoteado” pase de Borocotó fue de una firma a otra. Pero es un pase pigmeo al lado de los grandes trasvestimientos de la época. Está Julio Cobos como ex radical tradicional, después como ex radical K y ahora en potencia de ser hipotéticamente en el futuro ex radical tradicional. Porque nunca se sabe.
Un pase fantástico sería el de Guillermo Moreno al directorio de supermercados Coto o Carrefour. O a una consultora privada de ésas que miden tres veces más de inflación y se dan por ciertas porque el Indec ya está para la farra, mienta o no mienta. O también fantasear con el pase de Aníbal Fernández subiéndose al palco de la inseguridad junto al rabino Bergman y a los vecinos de San Isidro. Y clamando que hay que salir a cazar menores , así como en La guerra del cerdo Bioy Casares imagina la cacería de los viejos. O que el juez Zaffaroni se contrariara de repente y saliera a decir que si no fuera por la prudencia con que los medios tratan las noticias policiales la sensación social sería exagerada. Nada es ya imposible. Imagino a opositores en la ansiosa espera de que el gobernador Scioli sienta nostalgias de cuando se había sentido cuentapropista, y ahora quiera seguir la tendencia divorcista y tentarse con una nueva pareja o un nuevo casamiento político.
No es el caso de Fernando Lugo, el presidente de Paraguay. Mantuvo el celibato, pero no la contención sexual. Su destino erótico parece más vulnerable que aquel cigarro que no logró vulnerar a Bill Clinton. Es una lástima, pero el falo no tiene ideología. Y más allá de que ya se juegan acertijos a ver cuántos hijos y mujeres tiene, lo cierto es que si por cada uno Lugo tiene que sacarse el ADN se va a tener que inyectar una nueva carga. La cumbia que inspiró y suena por la red es ramplona pero exitosa. Su estribillo canta en tonada guaraní: “...Se cambió mi país o mejor se cambió de pañales / Lugaucho tiene corazón / pero no usó el condón / Lugaucho tiene corazón y así el cambio nos llegó / Lugaucho tiene corazón / pero no usó el condón”.
Benedicto XVI va a estar en un dilema: por un lado va a tener que condenarlo por su concupiscencia y, por otro, va a tener que premiarlo por no usar preservativo.
saludos,abrazos o puteadas,según corresponda.
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que muera la muerte
miércoles, 1 de abril de 2009
La burocracia intelectual
al final el circulo se cerro, y nelson castro arreglo como ya habíamos dicho en esta pagina, con radio mitre,lo llamativo, o no, es que su sueldo sera de 100.000 pesos.
bastante menos de lo que ganaba en radio del plata,y muchisimo menos aun,del aumento animal que el periodista "censurado" habia pedido como condicion o excusa para permanecer en dicha radio.es mas, ni siquiera va a tener segundos de publicidad.
con lo cual queda claro que el problema mas que monetario, era de otra indole,llamemoslo "operacional".
esto me hace acordar mucho al fetiche de la mercancía de marx,en fin.........
queda claro una vez mas que valor y precio no son la misma cosa.
los dejo con Claudio hablando sobre otro sorete.
saludos.
Por Claudio Díaz
Lo que resulta ciertamente increíble es que a la hora de buscar “las pruebas del delito” no encuentren ningún documento o testimonio concreto.
Los Principitos. Así podrían firmar sus próximas notas los dos periodistas de Le Monde Diplomatique. Los Principitos, insistimos, por aquello de que lo esencial es invisible a los ojos. A los de ellos, claro. Porque son cortos de vista. O por una cuestión de ceguera política. Al cerrar los ojos a la objetividad no pueden distinguir lo bueno de lo malo. ¿O será que se ponen lentes para el sol y ven todo lo que proviene del sindicalismo peronista en tono oscuro?
Si no es un problema visual, entonces cuesta entender mucho cómo es que en la mira de sus catalejos resultan ser lo mismo Hugo Moyano y Luis Barrionuevo (o Armando Cavalieri y cualquier otro de los “jóvenes brillantes” que se recibieron de traidores con el profesor Menem). ¿Ustedes ven bien, muchachos? ¿No tendrían que ir al oculista?
Que Moyano, uno de los poquísimos dirigentes sociales que puede exhibir una coherencia de pensamiento y compromiso por la defensa de los trabajadores, sea puesto a la misma altura de los que colgaron la campera y los principios para calzarse la ropa y las ideas del jet set liberal, es una pifia que podría dejarse pasar si estuviéramos en presencia de jugadores amateurs. Pero no. El análisis con tufillo calumnioso viene empaquetado con el moño glamoroso y la fragancia a perfume francés de una publicación que se precia de ser progresista.
Sin embargo, eso no es lo más sorprendente. Lo que resulta ciertamente increíble, o patético, es que a la hora de buscar “las pruebas del delito” para incriminar al secretario general de la CGT y probar que es un “corrupto” igual a Barrionuevo, Cassia, Pedraza y otros más, no encuentren ningún documento o testimonio concreto y decidan ir en busca de dos testigos que uno no sabe si reír o llorar. Por un lado, ¡Perfil...! ¡Perfil...! Es decir, ¡Fontevecchia...! Y por el otro (de pie, señores; que se abra el telón...): ¡El “Pata” Medina!
La seriedad y el profesionalismo con que trabaja el medio conducido por Fontevecchia, así como también la rigurosidad con que se encaran los productos periodísticos que edita, están fuera de toda discusión. Habría que recordar, por ejemplo, que en 1983 la por entonces revista La Semana (antecesora de Noticias) decidió armar una producción especial en la base naval de Mar del Plata llevando a un grupo de chicas pulposas y famosas (Noemí Alan y Adriana Brodsky), de la troupe de Gerardo Sofovich, con el propósito de entretener nada menos que a la valiente muchachada de la Armada (con el Tigre Acosta y Astiz a la cabeza) que había demostrado su coraje con luchadores sociales, mujeres y abuelas a quienes habían secuestrado, torturado y asesinado, aunque después de eso se cagaran en las patas a la hora de enfrentar a los ingleses en las Malvinas.
En 1984, Fontevecchia también quiso dar muestras de su creatividad periodística. Y para aprovechar el show que algunos medios montaron al “descubrir” que en la Argentina habían desaparecido miles de personas (algunas de ellas arrojadas desde aviones al Río de la Plata), decidió que el periodista Daniel Dátola (hoy autor teatral) se subiera con una docena de muñecos a un avión alquilado, para tirarlos al río desde 5 mil metros de altura y demostrar, en la repugnante nota, cómo es que los marinos amigos del dueño de Perfil asesinaban a prisioneros.
Quizás aburramos con estas historias que refieren a la calidad moral de quienes enjuician a Moyano, pero esta defensa también quisiera que se recuerde que en 2005 la revista Noticias publicó una tapa en la que presentaba al que (según el serio y prestigioso semanario de Fontevecchia) era el hijo del entonces presidente Kirchner, Máximo. “El misterioso hijo del presidente”, decía el título. Y sugería que el joven era el encargado de realizar algunas tareas no muy santas a favor de sus padres. Pero resulta que el de la tapa no era Máximo, sino un tal Marcelo Martínez Casas, por entonces gerente de Asuntos Legales de Canal 9 y yerno, nada menos, que del banquero menemista Raúl Moneta.
Ahora podríamos hablar un poco del Pata Medina. Hombre de la UOCRA, primero menemista y luego duhaldista, totalmente ausente o “desaparecido” como luchador social en toda la década del ’90, cuando las conquistas laborales caían como las industrias y los ladrillos de la construcción, no vamos sin embargo a hacer lo mismo que DV y DC ya hicieron: es decir, acusarlo de chanta, corrupto o traidor sin tener pruebas de ello. Pero averiguamos que tiene cuatro causas pendientes en la Justicia.
La primera es por un accidente automovilístico en La Plata. Según el expediente, Medina atropelló al docente y maratonista Victorio Pascual Panella. La causa tramita en un juzgado de La Plata y el número de expediente es 318.203. La segunda causa es de la Justicia Federal. Está imputado de coacción agravada por amenazar a los dueños de la empresa Bautex. El número de expediente es 6229. La tercera es un proceso judicial por hurto y coacción. Medina, según admitió en una entrevista periodística, se subió a una máquina vial durante un paro en una empresa y amenazó a obreros. Por esta razón estuvo 80 días detenido. En la última causa (la Nº 1347, en el Tribunal Oral Nº 4 de la Justicia ordinaria), fue encontrado culpable por amenazar de muerte a un tal Vega, delegado de otra línea interna de la UOCRA, en unas elecciones del sindicato.
La pobreza de argumentos para descalificar a alguien con quien, es evidente, se tiene una animadversión política o ideológica, es hija de la carencia y escasez de recursos intelectuales. Todo se remite a una serie de recortes periodísticos. Ni un dato propio, ni siquiera una pista, tienen los fiscales. ¿Dónde está la mansión grande como la cancha de River donde podrían caber como 70 “casas comunes”? Si es que existe, ¿Moyano la robó, se la usurpó a alguien, la compró con dinero que les sacó a los trabajadores? Un poco más de precisión y justeza, muchachos. Y, sobre todo, más seriedad. Porque si no el trabajo de ustedes se asemeja bastante al de esos agentes de inteligencia que años atrás aseguraban haber detectado a un peligroso marxista o subversivo, porque lo habían visto comprar un cassette de Mercedes Sosa.
La otra manera de saber si dirigentes como Moyano son ladrones, es yendo a los lugares de trabajo a pedir la opinión de los trabajadores. Claro, para eso hay que salir de la comodidad de la redacción, tomar un taxi y, encima, entrar a un sindicato, con todo el terror que ello les genera a ciertos hombres de letras. ¿Por qué no hablan con los camioneros? Vayan, pregúntenles a los recolectores de residuos, a los distribuidores de alimentos... Les van a decir cuánto ganan, qué hoteles y campings tienen, qué tipo de cobertura médica en hospitales que parecen hoteles cinco estrellas, a dónde lleva el gremio a pasear a sus hijos en vacaciones de invierno. Háganlo nada más que por curiosidad... A propósito, ¿cuánto les pagan a ustedes en Le Monde...?
Ensuciar a Moyano sembrando la sospecha de que posee bienes mal habidos y conseguidos a costillas de los trabajadores no es más que un trabajo sucio para limpiarles el camino a los que verdaderamente explotan y negrean a los laburantes. Porque, a propósito del título de la nota publicada en Le Monde y su argumentación central, no es verdad que haya trabajadores pobres porque sus dirigentes sindicales son ricos. Si bien es cierto que algunos de ellos han hecho “carrera” para convertirse en millonarios, poseyendo empresas, campos y abultadas cuentas bancarias, el punto central y se diría que casi único por el que la Argentina tiene a gran parte de su fuerza de trabajo en condiciones de indignidad y miseria es el resultado de la aplicación del modelo capitalista explotador.
Por eso tampoco se puede dejar pasar lo que constituye un verdadero sofisma: eso de que el enriquecimiento de los dirigentes sindicales es una “cosa natural, propia de la picardía criolla”. Que exista una docena de gremialistas, no más que eso, que se enriquecieron por no haber defendido la dignidad de sus compañeros, no puede tapar que haya otros miles que han tenido y tienen una conducta intachable, y que viven dignamente como cualquier hijo de vecino. Por eso acercamos una lista de hombres que ocupan los más altos lugares en la conducción de sus sindicatos y que desde hace años demuestran estar al servicio de los trabajadores, como Julio Piumato, de Judiciales; Juan Carlos Schmid, de Dragado y Balizamiento; Omar Plaini, de Canillitas; Horacio Ghilini, de Docentes; Luis Pandolfi, de Lavaderos y Tintoreros; y Juan Belén, de la UOM.
Que los periodistas den por hecho que todos son corruptos, que generalicen de una manera tan extrema es –como se dijo al principio– mirar la historia con ojos prestados. O con anteojeras. Como esos caballos salvajes que, provistos de esa funda, salen a galopar sin poder mirar a los costados, con la idea fija de llevarse todo por delante. Que es lo que les gusta a los enemigos del poder sindical, que desde los medios que dominan hacen de la caza de gremialistas ciertamente traidores a los intereses de sus representados el deporte preferido. Pero no porque defiendan la honestidad como valor (ellos no lo son) sino para meter un tiro por elevación a todo el movimiento obrero.
Las tapas de revistas o los informes televisivos con Cavalieri en una playa privada del Caribe o Pedraza en su mansión de Villa Sarmiento, son “balas que pican cerca” para herir ayer a Ubaldini, hoy a Moyano y mañana a quien continúe en la senda de defensa del interés de los trabajadores.
Si la burocracia sindical está constituida por una clase social acomodada, perezosa para no abandonar el estado de confortabilidad que usufructúa y prejuiciosa para no modificar ideas que puedan entrar en contradicción con sus intereses, entonces habrá que convenir que en el país de la intelectualidad bien pensante también hay unos cuantos burócratas.
bastante menos de lo que ganaba en radio del plata,y muchisimo menos aun,del aumento animal que el periodista "censurado" habia pedido como condicion o excusa para permanecer en dicha radio.es mas, ni siquiera va a tener segundos de publicidad.
con lo cual queda claro que el problema mas que monetario, era de otra indole,llamemoslo "operacional".
esto me hace acordar mucho al fetiche de la mercancía de marx,en fin.........
queda claro una vez mas que valor y precio no son la misma cosa.
los dejo con Claudio hablando sobre otro sorete.
saludos.
Por Claudio Díaz
Lo que resulta ciertamente increíble es que a la hora de buscar “las pruebas del delito” no encuentren ningún documento o testimonio concreto.
Los Principitos. Así podrían firmar sus próximas notas los dos periodistas de Le Monde Diplomatique. Los Principitos, insistimos, por aquello de que lo esencial es invisible a los ojos. A los de ellos, claro. Porque son cortos de vista. O por una cuestión de ceguera política. Al cerrar los ojos a la objetividad no pueden distinguir lo bueno de lo malo. ¿O será que se ponen lentes para el sol y ven todo lo que proviene del sindicalismo peronista en tono oscuro?
Si no es un problema visual, entonces cuesta entender mucho cómo es que en la mira de sus catalejos resultan ser lo mismo Hugo Moyano y Luis Barrionuevo (o Armando Cavalieri y cualquier otro de los “jóvenes brillantes” que se recibieron de traidores con el profesor Menem). ¿Ustedes ven bien, muchachos? ¿No tendrían que ir al oculista?
Que Moyano, uno de los poquísimos dirigentes sociales que puede exhibir una coherencia de pensamiento y compromiso por la defensa de los trabajadores, sea puesto a la misma altura de los que colgaron la campera y los principios para calzarse la ropa y las ideas del jet set liberal, es una pifia que podría dejarse pasar si estuviéramos en presencia de jugadores amateurs. Pero no. El análisis con tufillo calumnioso viene empaquetado con el moño glamoroso y la fragancia a perfume francés de una publicación que se precia de ser progresista.
Sin embargo, eso no es lo más sorprendente. Lo que resulta ciertamente increíble, o patético, es que a la hora de buscar “las pruebas del delito” para incriminar al secretario general de la CGT y probar que es un “corrupto” igual a Barrionuevo, Cassia, Pedraza y otros más, no encuentren ningún documento o testimonio concreto y decidan ir en busca de dos testigos que uno no sabe si reír o llorar. Por un lado, ¡Perfil...! ¡Perfil...! Es decir, ¡Fontevecchia...! Y por el otro (de pie, señores; que se abra el telón...): ¡El “Pata” Medina!
La seriedad y el profesionalismo con que trabaja el medio conducido por Fontevecchia, así como también la rigurosidad con que se encaran los productos periodísticos que edita, están fuera de toda discusión. Habría que recordar, por ejemplo, que en 1983 la por entonces revista La Semana (antecesora de Noticias) decidió armar una producción especial en la base naval de Mar del Plata llevando a un grupo de chicas pulposas y famosas (Noemí Alan y Adriana Brodsky), de la troupe de Gerardo Sofovich, con el propósito de entretener nada menos que a la valiente muchachada de la Armada (con el Tigre Acosta y Astiz a la cabeza) que había demostrado su coraje con luchadores sociales, mujeres y abuelas a quienes habían secuestrado, torturado y asesinado, aunque después de eso se cagaran en las patas a la hora de enfrentar a los ingleses en las Malvinas.
En 1984, Fontevecchia también quiso dar muestras de su creatividad periodística. Y para aprovechar el show que algunos medios montaron al “descubrir” que en la Argentina habían desaparecido miles de personas (algunas de ellas arrojadas desde aviones al Río de la Plata), decidió que el periodista Daniel Dátola (hoy autor teatral) se subiera con una docena de muñecos a un avión alquilado, para tirarlos al río desde 5 mil metros de altura y demostrar, en la repugnante nota, cómo es que los marinos amigos del dueño de Perfil asesinaban a prisioneros.
Quizás aburramos con estas historias que refieren a la calidad moral de quienes enjuician a Moyano, pero esta defensa también quisiera que se recuerde que en 2005 la revista Noticias publicó una tapa en la que presentaba al que (según el serio y prestigioso semanario de Fontevecchia) era el hijo del entonces presidente Kirchner, Máximo. “El misterioso hijo del presidente”, decía el título. Y sugería que el joven era el encargado de realizar algunas tareas no muy santas a favor de sus padres. Pero resulta que el de la tapa no era Máximo, sino un tal Marcelo Martínez Casas, por entonces gerente de Asuntos Legales de Canal 9 y yerno, nada menos, que del banquero menemista Raúl Moneta.
Ahora podríamos hablar un poco del Pata Medina. Hombre de la UOCRA, primero menemista y luego duhaldista, totalmente ausente o “desaparecido” como luchador social en toda la década del ’90, cuando las conquistas laborales caían como las industrias y los ladrillos de la construcción, no vamos sin embargo a hacer lo mismo que DV y DC ya hicieron: es decir, acusarlo de chanta, corrupto o traidor sin tener pruebas de ello. Pero averiguamos que tiene cuatro causas pendientes en la Justicia.
La primera es por un accidente automovilístico en La Plata. Según el expediente, Medina atropelló al docente y maratonista Victorio Pascual Panella. La causa tramita en un juzgado de La Plata y el número de expediente es 318.203. La segunda causa es de la Justicia Federal. Está imputado de coacción agravada por amenazar a los dueños de la empresa Bautex. El número de expediente es 6229. La tercera es un proceso judicial por hurto y coacción. Medina, según admitió en una entrevista periodística, se subió a una máquina vial durante un paro en una empresa y amenazó a obreros. Por esta razón estuvo 80 días detenido. En la última causa (la Nº 1347, en el Tribunal Oral Nº 4 de la Justicia ordinaria), fue encontrado culpable por amenazar de muerte a un tal Vega, delegado de otra línea interna de la UOCRA, en unas elecciones del sindicato.
La pobreza de argumentos para descalificar a alguien con quien, es evidente, se tiene una animadversión política o ideológica, es hija de la carencia y escasez de recursos intelectuales. Todo se remite a una serie de recortes periodísticos. Ni un dato propio, ni siquiera una pista, tienen los fiscales. ¿Dónde está la mansión grande como la cancha de River donde podrían caber como 70 “casas comunes”? Si es que existe, ¿Moyano la robó, se la usurpó a alguien, la compró con dinero que les sacó a los trabajadores? Un poco más de precisión y justeza, muchachos. Y, sobre todo, más seriedad. Porque si no el trabajo de ustedes se asemeja bastante al de esos agentes de inteligencia que años atrás aseguraban haber detectado a un peligroso marxista o subversivo, porque lo habían visto comprar un cassette de Mercedes Sosa.
La otra manera de saber si dirigentes como Moyano son ladrones, es yendo a los lugares de trabajo a pedir la opinión de los trabajadores. Claro, para eso hay que salir de la comodidad de la redacción, tomar un taxi y, encima, entrar a un sindicato, con todo el terror que ello les genera a ciertos hombres de letras. ¿Por qué no hablan con los camioneros? Vayan, pregúntenles a los recolectores de residuos, a los distribuidores de alimentos... Les van a decir cuánto ganan, qué hoteles y campings tienen, qué tipo de cobertura médica en hospitales que parecen hoteles cinco estrellas, a dónde lleva el gremio a pasear a sus hijos en vacaciones de invierno. Háganlo nada más que por curiosidad... A propósito, ¿cuánto les pagan a ustedes en Le Monde...?
Ensuciar a Moyano sembrando la sospecha de que posee bienes mal habidos y conseguidos a costillas de los trabajadores no es más que un trabajo sucio para limpiarles el camino a los que verdaderamente explotan y negrean a los laburantes. Porque, a propósito del título de la nota publicada en Le Monde y su argumentación central, no es verdad que haya trabajadores pobres porque sus dirigentes sindicales son ricos. Si bien es cierto que algunos de ellos han hecho “carrera” para convertirse en millonarios, poseyendo empresas, campos y abultadas cuentas bancarias, el punto central y se diría que casi único por el que la Argentina tiene a gran parte de su fuerza de trabajo en condiciones de indignidad y miseria es el resultado de la aplicación del modelo capitalista explotador.
Por eso tampoco se puede dejar pasar lo que constituye un verdadero sofisma: eso de que el enriquecimiento de los dirigentes sindicales es una “cosa natural, propia de la picardía criolla”. Que exista una docena de gremialistas, no más que eso, que se enriquecieron por no haber defendido la dignidad de sus compañeros, no puede tapar que haya otros miles que han tenido y tienen una conducta intachable, y que viven dignamente como cualquier hijo de vecino. Por eso acercamos una lista de hombres que ocupan los más altos lugares en la conducción de sus sindicatos y que desde hace años demuestran estar al servicio de los trabajadores, como Julio Piumato, de Judiciales; Juan Carlos Schmid, de Dragado y Balizamiento; Omar Plaini, de Canillitas; Horacio Ghilini, de Docentes; Luis Pandolfi, de Lavaderos y Tintoreros; y Juan Belén, de la UOM.
Que los periodistas den por hecho que todos son corruptos, que generalicen de una manera tan extrema es –como se dijo al principio– mirar la historia con ojos prestados. O con anteojeras. Como esos caballos salvajes que, provistos de esa funda, salen a galopar sin poder mirar a los costados, con la idea fija de llevarse todo por delante. Que es lo que les gusta a los enemigos del poder sindical, que desde los medios que dominan hacen de la caza de gremialistas ciertamente traidores a los intereses de sus representados el deporte preferido. Pero no porque defiendan la honestidad como valor (ellos no lo son) sino para meter un tiro por elevación a todo el movimiento obrero.
Las tapas de revistas o los informes televisivos con Cavalieri en una playa privada del Caribe o Pedraza en su mansión de Villa Sarmiento, son “balas que pican cerca” para herir ayer a Ubaldini, hoy a Moyano y mañana a quien continúe en la senda de defensa del interés de los trabajadores.
Si la burocracia sindical está constituida por una clase social acomodada, perezosa para no abandonar el estado de confortabilidad que usufructúa y prejuiciosa para no modificar ideas que puedan entrar en contradicción con sus intereses, entonces habrá que convenir que en el país de la intelectualidad bien pensante también hay unos cuantos burócratas.
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periodismo
jueves, 5 de marzo de 2009
telefonica:anda a la puta que te pario!!!!
hace varios días que estoy sin Internet,gracias a los compañeros de telefónica.
estoy con bronca,tenia un par de cosas programadas que hoy ya no tienen sentido.
saludos.
estoy con bronca,tenia un par de cosas programadas que hoy ya no tienen sentido.
saludos.
sábado, 28 de febrero de 2009
jueves, 26 de febrero de 2009
al final llamo obama,pero hablo con duhalde, el domingo todos al congreso.

en el mismo día, en que obama le cae a Chávez con todo, y en otros paises de latinoamerica pasa esto , esto y en el nuestro esto
creer en la inocencia es de idiotas.
mañana construirán los diarios a sueldo,sus relatos oprobiosos......
como dijo Luis:" Duhalde se transformó en el jefe de toda esta operación política, económica y social, después de haber viajado en noviembre de 2007 a Colombia para pedirle ayuda y permiso al capataz de los amos, el presidente Uribe".
muy probablemente,mañana echen al embajador de ee uu.
no lo se....
vamos por la nueva ley de radiodifusión.
no jodamos entre nosotros.
el domingo todos a la mal llamada plaza de los dos congresos...
quien dijo esto:"a los kirchner solo le faltan las armas"?
patria o muerte venceremos.
saludos.
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nada
preparan escrache contra Cristina

resulta que la presidenta tiene previsto visitar hoy,a eso de las 19hs.la ciudad de tres arroyos,y según leo en varios lados, por ejemplo ACÁ,los agrogarcas le estan preparando un escrache.
espero que los compañeros de tres arroyos estén anoticiados.
encima me entero que el sorete de iglesias(diganme si no es el apellido perfecto para ser un pichón de carrio)el mismo que escribió "kirchner & yo",libro al que los críticos trataron así,anduvo haciendo payasadas por tribunales,y eso no es todo, tras carton tiene blog,esto si que es mucho...
pero bue..no dejen de darse una vuelta para saludarlo.
para que mierda! me quede en casa hoy.....
no se.
saludos.
martes, 24 de febrero de 2009
Orlando Barone: “Nunca vi una oposición mediática tan grande contra un Gobierno”
me llega por mail este reportaje a orlando barone publicado por puntal
a continuación pego una parte.
-¿Se define como escritor, periodista o ambas cosas?
-Soy ex escritor, ex periodista, cada vez me siento más ex (bromea). Ahora, hablando en serio, en el fondo siento que traicioné un poco a la literatura. El periodismo me atrajo, fue una parte de mi vida muy importante (y digo fue porque ahora, con la madurez, tiene intersticios en donde se cuelan otras cosas y ya no está primero el periodismo y después la familia, sino al revés).
-Ahora está volviendo a escribir ficción: ¿Se siente más libre para hablar desde la literatura?
-Son dos desafíos distintos. Primero, porque desde la literatura escribís sobre los temas que te atañen espiritualmente, carnalmente; no escribís sobre lo que la agenda te marca.
El periodista escribe sobre lo que la agenda le manda, arrienda su inteligencia y cultura en favor de la agenda, nos alquila la historia inmediata para que nosotros la contemos.
Para un escritor, el periodismo es traicionar el pensamiento reflexivo. Pero a la vez a mí me resultó apasionante, porque te entrenás a ser llevado por la corriente, con la manada, con una obediencia, con una sumisión a tu profesión de una manera extrema.
-¿Hay libertad de prensa en la Argentina?, lo consulto porque se acusa a este Gobierno de coartar la libertad de expresión...
-(Reflexiona unos segundos) Yo nunca asistí a una oposición mediática tan grande contra un Gobierno como contra éste; nunca asistí a una andanada opositora tan fuerte. La Nación, Clarín, Crítica, Perfil, Revista Noticias, todos los grandes conductores de TV y radio.
Entonces, si el Gobierno es hegemónico y dictador y le pasa esto: ¿qué pasaría si no lo fuera? Cualquiera de los grandes conductores dice que no hay libertad de prensa y en el mismo acto se están contradiciendo.
-¿Cree que esta oposición tan fuerte que se hace desde los medios contribuye a este descrédito generalizado que tiene hoy el Gobierno?
-Hasta ahora decían que nunca los medios le habían podido ganar a la opinión pública.
Yo me hago una pregunta: ¿Existe otra opinión pública que no sea expresada a través de estos medios opositores?, ¿existe otra opinión pública, de estratos sociales a los que vos ni yo pertenecemos, que a la hora de votar pueden darnos una sorpresa? Respuesta: no lo sé. Daría la impresión de que no. Una segunda cosa que diría es que tiene influencia la presión informativa intencionada cuando el segmento sobre el que se impone esa presión es permeable; es decir, si hay una sociedad que empieza a descreer de un gobierno y recibe permanentemente estímulos para ese descreimiento, se junta la permeabilidad de la sociedad frente a la información.
-¿Cree que la sociedad argentina es poco crítica?
-Los medios tienen una parte demagógica que es necesaria: hacen negocios, trabajan para un cliente y lo que quiere el cliente le doy. Ahí pierde el periodista y el mejor empleado del mes es el más alcahuete. Además lograron, con la palabra campo, una construcción lingüística imbatible: la equipararon a Patria y a himno y hasta tuvieron la osadía intelectual (no sé si pensada, pero salió perfecta): lo de pequeño productor. La palabra pequeño implica niño, inocente, insignificante, para tenerle paternalismo, piedad, compasión, comprensión. Pequeño. Si un productor que tiene 500 o 300 hectáreas que valen 5 mil dólares cada una es pequeño, ¿qué es el peón golondrina?, ¿y qué es el hijo del peón golondrina?, ¿y qué es el del conurbano que no tiene ni un lote donde poner una casilla de barro? Esa construcción de pequeño fue un hallazgo idiomático que merece un estudio de expertos.
-¿La pasa mal expresando sus ideas en la radio?
-Tengo a mi favor que soy simpático (se ríe). En realidad, lo que me preocupa cuando estoy rodeado de una masa uniforme es que empiezo a desconfiar. Digo: ‘No puede ser que todos los periodistas piensen igual, que no haya otro Barone cerca’. Me pregunto si todos los empleados de los medios piensan igual que los medios en donde trabajan. Lo más triste es pensar que la sobrevivencia y el empleo liman la resistencia.
-¿Qué rescata de este Gobierno?
-Quiero que termine los cuatro años de mandato, que lo dejen gobernar.
-Pero, además, usted comulga con algunas ideas, ¿con cuáles?
-Comulgo con el tema de los derechos humanos; con la redistribución de la riqueza; me gusta que haya puesto la política de nuevo en escena; que haya tratado de limitar el poder de los economistas; me gusta que el riego país, que era 7.000 descendiera a 200 o 300 puntos; me gusta que no haya reprimido a nadie, que a pesar de que yo sufro el desorden ese desorden implica que puedo comprender la alteridad; me gusta que nunca en sus discursos o sus gestos se meten con los más débiles, que siempre estén contra los más fuertes y por eso pagan los precios. Un párrafo aparte: todos los gobiernos tienen focos de corrupción (nichos o containers, no lo sé, para eso está el periodismo con su mirada crítica). Lo que no me gusta es la generalización de nombres durante años sin aportar pruebas. Me pregunto: si un país tiene superávit fiscal (te sobre plata); tiene una caja superior a la que tuvo nunca (50.000 millones de dólares); entonces, si es corrupto, es un mago porque saca plata de un lugar que no sabemos.
-Con el tema de la distribución: ¿no le parece que hay un discurso que no se condice en la práctica?
-Diría que hay una desilusión entre el discurso y la demostración; de todos modos, creo que lo que se hizo los primeros cuatro años fue la integración de grupos que no estaban incluidos. Se incorporaron un millón y medio de jubilaciones: se puede decir que es probable que hayan jubilado gente que no lo necesita, pero un Gobierno que sale al rescate con 650 pesos es porque tiene este criterio de inclusión.
-En este sentido, ¿crees que los Kirchner están cerca del peronismo tradicional?
-El peronismo es un misterio argentino. Me da la impresión de que el peronismo generaba, en las épocas anteriores, una vivacidad popular de gesta épica de los sumergidos, de los apartados que venían a ser incluidos a partir de la política de distribución del ingreso probada en la realidad. Pero junto con eso dejó secuelas de odio, de rencor, de rechazo general que en aquel momento, como los vivas eran tan grandes, ese rechazo topaba con una pared de pasiones; ahora, el peronismo no genera esa vivacidad popular de entonces, pero sí el mismo rechazo y rencor de antes.
-¿Qué rol juega la oposición en este esquema?
-Creo que la oposición ha instalado sobre el país una mirada pesimista y el Gobierno no logra siquiera reducir el impacto con una sensación optimista. Todo cuanto haga el Gobierno está cargado de escepticismo.
De negros y mulatos
-¿Cómo vivió las elecciones de EE.UU.?, ¿qué lectura mediática hace sobre el tema?
-Es un fenómeno que convierte al mundo en una aldea global. Los pensadores de la última parte del siglo pasado anunciaron que se instalaba esta aldea global y está: se ve en el campeonato mundial, en el funeral del Papa, en el acontecimiento de las Torres Gemelas, pero creo que lo de las elecciones adquirió un carácter inusual para una elección en EEUU. Tenía un ingrediente: el factor negro.
-¿Va a cambiar algo para la Argentina?
- Hay un candor provinciano entre quienes no viven en Nueva York, Manhatan o Chicago en creer que van a recibir alguna cosa nueva. Primero, esperemos que lo reciban los EE.UU, que no queden defraudados ante tanta expectativa; segundo, uno puede preguntarse si un presidente que le hace mucho bien a su país no le hará mal al mundo; además, no creo en la generosidad de los votantes norteamericanos: creo que los que votaron a Obama no pensaron en los que vivimos en este modesto país, con grandes problemas. ¡Nada! Ese pensamiento no corrió y diría que no corrió ni en el mismo EE.UU. para con los de otro Estado. Pero es cierto que es una elección que convoca mucha expectativa, es una elección esparcida a los cuatro vientos, es como si en la Antigua Roma se eligiera al César: en las Galias, en Persia, en los lugares en donde había dominios romanos también se celebraba la elección del César (o se abominada, no importa). Es una realidad innegable: estamos atravesados por el imperio. La pregunta que yo me haría frente a esta elección es por qué Obama, que es mulato, en esta elección triunfa como negro. Me pregunto si asumir que ser mulato es ser menos que negro. Sin moraleja.
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otro tema:
La señora Rosa María Mercedes de Bary Pereda de Ruiz Guiñazú, titular de 1.450 hectáreas en la Estación Chancay, partido de General Viamonte, ¿qué parentesco tiene con la Sra. Ruiz Guiñazú?
La señora María Isabel de Bary de Racedo, dueña de 1.155 hectáreas en el mismo distrito, ¿qué parentesco tiene con la periodista de marras, furiosa defensora del 'campo' y autoproclamada 'independiente'?
La señora Isabel Pereda Benedit, propietaria de 1.225 hectáreas, linderas con el campo de los Ruiz Guiñazú, ¿qué relación tiene con la agitadora profesional de los intereses de la oligarquía?
La señora María Teresa Pereda B. de Barry Tornquist, propietaria de 1.389 hectáreas, ¿qué lazos de consanguinidad la unen a Magdalena, a quien mi tía Catalina admira fervorosamente desde su ingenuidad por su 'autonomía' a la hora de emitir opiniones y brindar información?
Magdalena: lo único que Ud. hace detrás del micrófono de Radio Continental es defender los intereses hegemónicos de las clases dominantes. Está claro que lo suyo es pura basura oligárquica.
Luis D'Elía.
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por ultimo:monner sans presidente del jurado de bailando por un sueño?
saludos.
a continuación pego una parte.
-¿Se define como escritor, periodista o ambas cosas?
-Soy ex escritor, ex periodista, cada vez me siento más ex (bromea). Ahora, hablando en serio, en el fondo siento que traicioné un poco a la literatura. El periodismo me atrajo, fue una parte de mi vida muy importante (y digo fue porque ahora, con la madurez, tiene intersticios en donde se cuelan otras cosas y ya no está primero el periodismo y después la familia, sino al revés).
-Ahora está volviendo a escribir ficción: ¿Se siente más libre para hablar desde la literatura?
-Son dos desafíos distintos. Primero, porque desde la literatura escribís sobre los temas que te atañen espiritualmente, carnalmente; no escribís sobre lo que la agenda te marca.
El periodista escribe sobre lo que la agenda le manda, arrienda su inteligencia y cultura en favor de la agenda, nos alquila la historia inmediata para que nosotros la contemos.
Para un escritor, el periodismo es traicionar el pensamiento reflexivo. Pero a la vez a mí me resultó apasionante, porque te entrenás a ser llevado por la corriente, con la manada, con una obediencia, con una sumisión a tu profesión de una manera extrema.
-¿Hay libertad de prensa en la Argentina?, lo consulto porque se acusa a este Gobierno de coartar la libertad de expresión...
-(Reflexiona unos segundos) Yo nunca asistí a una oposición mediática tan grande contra un Gobierno como contra éste; nunca asistí a una andanada opositora tan fuerte. La Nación, Clarín, Crítica, Perfil, Revista Noticias, todos los grandes conductores de TV y radio.
Entonces, si el Gobierno es hegemónico y dictador y le pasa esto: ¿qué pasaría si no lo fuera? Cualquiera de los grandes conductores dice que no hay libertad de prensa y en el mismo acto se están contradiciendo.
-¿Cree que esta oposición tan fuerte que se hace desde los medios contribuye a este descrédito generalizado que tiene hoy el Gobierno?
-Hasta ahora decían que nunca los medios le habían podido ganar a la opinión pública.
Yo me hago una pregunta: ¿Existe otra opinión pública que no sea expresada a través de estos medios opositores?, ¿existe otra opinión pública, de estratos sociales a los que vos ni yo pertenecemos, que a la hora de votar pueden darnos una sorpresa? Respuesta: no lo sé. Daría la impresión de que no. Una segunda cosa que diría es que tiene influencia la presión informativa intencionada cuando el segmento sobre el que se impone esa presión es permeable; es decir, si hay una sociedad que empieza a descreer de un gobierno y recibe permanentemente estímulos para ese descreimiento, se junta la permeabilidad de la sociedad frente a la información.
-¿Cree que la sociedad argentina es poco crítica?
-Los medios tienen una parte demagógica que es necesaria: hacen negocios, trabajan para un cliente y lo que quiere el cliente le doy. Ahí pierde el periodista y el mejor empleado del mes es el más alcahuete. Además lograron, con la palabra campo, una construcción lingüística imbatible: la equipararon a Patria y a himno y hasta tuvieron la osadía intelectual (no sé si pensada, pero salió perfecta): lo de pequeño productor. La palabra pequeño implica niño, inocente, insignificante, para tenerle paternalismo, piedad, compasión, comprensión. Pequeño. Si un productor que tiene 500 o 300 hectáreas que valen 5 mil dólares cada una es pequeño, ¿qué es el peón golondrina?, ¿y qué es el hijo del peón golondrina?, ¿y qué es el del conurbano que no tiene ni un lote donde poner una casilla de barro? Esa construcción de pequeño fue un hallazgo idiomático que merece un estudio de expertos.
-¿La pasa mal expresando sus ideas en la radio?
-Tengo a mi favor que soy simpático (se ríe). En realidad, lo que me preocupa cuando estoy rodeado de una masa uniforme es que empiezo a desconfiar. Digo: ‘No puede ser que todos los periodistas piensen igual, que no haya otro Barone cerca’. Me pregunto si todos los empleados de los medios piensan igual que los medios en donde trabajan. Lo más triste es pensar que la sobrevivencia y el empleo liman la resistencia.
-¿Qué rescata de este Gobierno?
-Quiero que termine los cuatro años de mandato, que lo dejen gobernar.
-Pero, además, usted comulga con algunas ideas, ¿con cuáles?
-Comulgo con el tema de los derechos humanos; con la redistribución de la riqueza; me gusta que haya puesto la política de nuevo en escena; que haya tratado de limitar el poder de los economistas; me gusta que el riego país, que era 7.000 descendiera a 200 o 300 puntos; me gusta que no haya reprimido a nadie, que a pesar de que yo sufro el desorden ese desorden implica que puedo comprender la alteridad; me gusta que nunca en sus discursos o sus gestos se meten con los más débiles, que siempre estén contra los más fuertes y por eso pagan los precios. Un párrafo aparte: todos los gobiernos tienen focos de corrupción (nichos o containers, no lo sé, para eso está el periodismo con su mirada crítica). Lo que no me gusta es la generalización de nombres durante años sin aportar pruebas. Me pregunto: si un país tiene superávit fiscal (te sobre plata); tiene una caja superior a la que tuvo nunca (50.000 millones de dólares); entonces, si es corrupto, es un mago porque saca plata de un lugar que no sabemos.
-Con el tema de la distribución: ¿no le parece que hay un discurso que no se condice en la práctica?
-Diría que hay una desilusión entre el discurso y la demostración; de todos modos, creo que lo que se hizo los primeros cuatro años fue la integración de grupos que no estaban incluidos. Se incorporaron un millón y medio de jubilaciones: se puede decir que es probable que hayan jubilado gente que no lo necesita, pero un Gobierno que sale al rescate con 650 pesos es porque tiene este criterio de inclusión.
-En este sentido, ¿crees que los Kirchner están cerca del peronismo tradicional?
-El peronismo es un misterio argentino. Me da la impresión de que el peronismo generaba, en las épocas anteriores, una vivacidad popular de gesta épica de los sumergidos, de los apartados que venían a ser incluidos a partir de la política de distribución del ingreso probada en la realidad. Pero junto con eso dejó secuelas de odio, de rencor, de rechazo general que en aquel momento, como los vivas eran tan grandes, ese rechazo topaba con una pared de pasiones; ahora, el peronismo no genera esa vivacidad popular de entonces, pero sí el mismo rechazo y rencor de antes.
-¿Qué rol juega la oposición en este esquema?
-Creo que la oposición ha instalado sobre el país una mirada pesimista y el Gobierno no logra siquiera reducir el impacto con una sensación optimista. Todo cuanto haga el Gobierno está cargado de escepticismo.
De negros y mulatos
-¿Cómo vivió las elecciones de EE.UU.?, ¿qué lectura mediática hace sobre el tema?
-Es un fenómeno que convierte al mundo en una aldea global. Los pensadores de la última parte del siglo pasado anunciaron que se instalaba esta aldea global y está: se ve en el campeonato mundial, en el funeral del Papa, en el acontecimiento de las Torres Gemelas, pero creo que lo de las elecciones adquirió un carácter inusual para una elección en EEUU. Tenía un ingrediente: el factor negro.
-¿Va a cambiar algo para la Argentina?
- Hay un candor provinciano entre quienes no viven en Nueva York, Manhatan o Chicago en creer que van a recibir alguna cosa nueva. Primero, esperemos que lo reciban los EE.UU, que no queden defraudados ante tanta expectativa; segundo, uno puede preguntarse si un presidente que le hace mucho bien a su país no le hará mal al mundo; además, no creo en la generosidad de los votantes norteamericanos: creo que los que votaron a Obama no pensaron en los que vivimos en este modesto país, con grandes problemas. ¡Nada! Ese pensamiento no corrió y diría que no corrió ni en el mismo EE.UU. para con los de otro Estado. Pero es cierto que es una elección que convoca mucha expectativa, es una elección esparcida a los cuatro vientos, es como si en la Antigua Roma se eligiera al César: en las Galias, en Persia, en los lugares en donde había dominios romanos también se celebraba la elección del César (o se abominada, no importa). Es una realidad innegable: estamos atravesados por el imperio. La pregunta que yo me haría frente a esta elección es por qué Obama, que es mulato, en esta elección triunfa como negro. Me pregunto si asumir que ser mulato es ser menos que negro. Sin moraleja.
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otro tema:
La señora Rosa María Mercedes de Bary Pereda de Ruiz Guiñazú, titular de 1.450 hectáreas en la Estación Chancay, partido de General Viamonte, ¿qué parentesco tiene con la Sra. Ruiz Guiñazú?
La señora María Isabel de Bary de Racedo, dueña de 1.155 hectáreas en el mismo distrito, ¿qué parentesco tiene con la periodista de marras, furiosa defensora del 'campo' y autoproclamada 'independiente'?
La señora Isabel Pereda Benedit, propietaria de 1.225 hectáreas, linderas con el campo de los Ruiz Guiñazú, ¿qué relación tiene con la agitadora profesional de los intereses de la oligarquía?
La señora María Teresa Pereda B. de Barry Tornquist, propietaria de 1.389 hectáreas, ¿qué lazos de consanguinidad la unen a Magdalena, a quien mi tía Catalina admira fervorosamente desde su ingenuidad por su 'autonomía' a la hora de emitir opiniones y brindar información?
Magdalena: lo único que Ud. hace detrás del micrófono de Radio Continental es defender los intereses hegemónicos de las clases dominantes. Está claro que lo suyo es pura basura oligárquica.
Luis D'Elía.
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