viernes, 24 de abril de 2009

clarín:mamame el musculo amatorio

Noticias del jeroglífico, del cuentapropismo y de la concupiscencia

por orlando barone:

Disculpen: en el momento de leerse esta crónica es probable que el jeroglífico político argentino haya cambiado algunos signos y sea todavía más indescifrable que la famosa piedra de Rosetta. O que se haya intensificado la moda de los cara de trasero indignados. La “indignación” es el look triunfador republicanista que fatiga los medios. Para ser exitoso hay que estar “indignado” por todo. Hay que poner cara de que se es un fiscal inmaculado ofendido por esta realidad argentina que nos socava. Aquí me contengo en dar nombres: tengo miedo a la venganza. Cobarde, animate. Si me apuran los nombro. Son esos republicanistas y demócratas “indignados” por todo, excepto por ellos mismos. La indignación es un flagelo que hace estragos en la sociedad argentina. En fin.
Me contaron que en el Gobierno buscan contrarrestarla. Y déjenme decirlo. Porque me lo dijeron como dicho de buena fuente: “El Gobierno daría la sorpresa de volver a postergar las elecciones hasta octubre”. No lo descrea ni lo crea. Espere. Acuérdese que, con las horas, las noticias cambian y sufren mutaciones. Resulta que el crimen de Valentín Alsina ahora tiene un ingrediente nuevo: el asesinado había salido armado de su casa y disparó tres veces sobre el asesino. Pero la noticia deseada es que el desalmado matador disparó sobre un hombre indefenso a su merced. Para qué distraer la tragedia con ideas subalternas: de haber dado en el blanco, el asesinado hoy estaría vivo y sería un justiciero. Decía antes que en política éste es un momento de suspenso: como el del cierre del libro de pases de la AFA. A cada instante puede suceder algo súbito.

Como el caso del ex recaudador lanzado como solista sin autorización del director. Se puso a tocar fuera de repertorio y sonó desacompasado. A partir de ese acto de narcisismo de Santiago Montoya, los que lo odiaban más que al bochorno de contagiarse el dengue, ahora lo miman. Los mismos tramposos que lo insultaban porque les descubría la trampa impositiva, ahora quieren a Montoya en su equipo. Faltaría que le dieran la bienvenida en la corporación de countries o en las marinas de yates furtivos. Darle la bienvenida y ofrecerle prosperidad al contrario que se excluye de su bando, y que tiene asegurado un empleo de protagonismo mejor remunerado y un aliento mediático gratuito, es una eficaz estrategia de la época. Antiguamente era un salto laboral cualitativo el de los vendedores o gerentes exitosos que se retiraban de una gran tienda o bazar y se ponían negocios del ramo por su cuenta. Se autodistinguían a sí mismos como “ex gerente de Gath & Chávez”, o “ex vendedor del bazar Dos Mundos”, etcétera. Se permitían aprovecharse del prestigio de las empresas a las que habían servido, aunque el trance deparaba resultados azarosos. Porque a veces, como empleado de una gran firma, obtenía más que lanzándose como cuentapropista modesto, o integrante de una pyme o sociedad de porvenir incierto.
En política hay casos de traspasos múltiples, aunque los “traspasistas” no hacen ostentación de la antigua pertenencia porque, una vez que se fueron, cargan en el corazón el rencor de los conversos. Permítanme una digresión: los que se van, apenas cruzan el porche, se lanzan a la diatriba contra los que hasta hace un rato eran sus amigos o a los que servían; son como ésos que se fumaban tres atados de cigarrillos por día y una vez que dejan de fumar se vuelven los Ayatolas que persiguen y censuran el cigarrillo. Cuánto rencor incuba la política, casi tanto como el periodismo.

Felipe Solá es un ejemplo. Siempre en el peronismo, pero cambiando de sección, de jefe o de stand: es ex Menem, ex Duhalde, ex Ruckauf, ex Kirchner y en cualquier minuto podría llegar a ser ex de sus nuevos socios. También podría pasar que se decidiera a ser ex Solá, si es que existe la posibilidad de retirarse políticamente de uno mismo y dedicarse a la actividad de granjero. Cunde ahora este transversalismo trasnochado y tardío que involucra a todos, sin excluirnos los ciudadanos o vecinos, según se nos llame.
Gabriela Michetti recién comienza su carrera: y ya hace trueque, por ahora en el mismo bando. Aquel ya “borocoteado” pase de Borocotó fue de una firma a otra. Pero es un pase pigmeo al lado de los grandes trasvestimientos de la época. Está Julio Cobos como ex radical tradicional, después como ex radical K y ahora en potencia de ser hipotéticamente en el futuro ex radical tradicional. Porque nunca se sabe.
Un pase fantástico sería el de Guillermo Moreno al directorio de supermercados Coto o Carrefour. O a una consultora privada de ésas que miden tres veces más de inflación y se dan por ciertas porque el Indec ya está para la farra, mienta o no mienta. O también fantasear con el pase de Aníbal Fernández subiéndose al palco de la inseguridad junto al rabino Bergman y a los vecinos de San Isidro. Y clamando que hay que salir a cazar menores , así como en La guerra del cerdo Bioy Casares imagina la cacería de los viejos. O que el juez Zaffaroni se contrariara de repente y saliera a decir que si no fuera por la prudencia con que los medios tratan las noticias policiales la sensación social sería exagerada. Nada es ya imposible. Imagino a opositores en la ansiosa espera de que el gobernador Scioli sienta nostalgias de cuando se había sentido cuentapropista, y ahora quiera seguir la tendencia divorcista y tentarse con una nueva pareja o un nuevo casamiento político.

No es el caso de Fernando Lugo, el presidente de Paraguay. Mantuvo el celibato, pero no la contención sexual. Su destino erótico parece más vulnerable que aquel cigarro que no logró vulnerar a Bill Clinton. Es una lástima, pero el falo no tiene ideología. Y más allá de que ya se juegan acertijos a ver cuántos hijos y mujeres tiene, lo cierto es que si por cada uno Lugo tiene que sacarse el ADN se va a tener que inyectar una nueva carga. La cumbia que inspiró y suena por la red es ramplona pero exitosa. Su estribillo canta en tonada guaraní: “...Se cambió mi país o mejor se cambió de pañales / Lugaucho tiene corazón / pero no usó el condón / Lugaucho tiene corazón y así el cambio nos llegó / Lugaucho tiene corazón / pero no usó el condón”.
Benedicto XVI va a estar en un dilema: por un lado va a tener que condenarlo por su concupiscencia y, por otro, va a tener que premiarlo por no usar preservativo.

saludos,abrazos o puteadas,según corresponda.

miércoles, 1 de abril de 2009

La burocracia intelectual

al final el circulo se cerro, y nelson castro arreglo como ya habíamos dicho en esta pagina, con radio mitre,lo llamativo, o no, es que su sueldo sera de 100.000 pesos.
bastante menos de lo que ganaba en radio del plata,y muchisimo menos aun,del aumento animal que el periodista "censurado" habia pedido como condicion o excusa para permanecer en dicha radio.es mas, ni siquiera va a tener segundos de publicidad.
con lo cual queda claro que el problema mas que monetario, era de otra indole,llamemoslo "operacional".
esto me hace acordar mucho al fetiche de la mercancía de marx,en fin.........
queda claro una vez mas que valor y precio no son la misma cosa.
los dejo con Claudio hablando sobre otro sorete.
saludos.

Por Claudio Díaz

Lo que resulta ciertamente increíble es que a la hora de buscar “las pruebas del delito” no encuentren ningún documento o testimonio concreto.

Los Principitos. Así podrían firmar sus próximas notas los dos periodistas de Le Monde Diplomatique. Los Principitos, insistimos, por aquello de que lo esencial es invisible a los ojos. A los de ellos, claro. Porque son cortos de vista. O por una cuestión de ceguera política. Al cerrar los ojos a la objetividad no pueden distinguir lo bueno de lo malo. ¿O será que se ponen lentes para el sol y ven todo lo que proviene del sindicalismo peronista en tono oscuro?

Si no es un problema visual, entonces cuesta entender mucho cómo es que en la mira de sus catalejos resultan ser lo mismo Hugo Moyano y Luis Barrionuevo (o Armando Cavalieri y cualquier otro de los “jóvenes brillantes” que se recibieron de traidores con el profesor Menem). ¿Ustedes ven bien, muchachos? ¿No tendrían que ir al oculista?

Que Moyano, uno de los poquísimos dirigentes sociales que puede exhibir una coherencia de pensamiento y compromiso por la defensa de los trabajadores, sea puesto a la misma altura de los que colgaron la campera y los principios para calzarse la ropa y las ideas del jet set liberal, es una pifia que podría dejarse pasar si estuviéramos en presencia de jugadores amateurs. Pero no. El análisis con tufillo calumnioso viene empaquetado con el moño glamoroso y la fragancia a perfume francés de una publicación que se precia de ser progresista.

Sin embargo, eso no es lo más sorprendente. Lo que resulta ciertamente increíble, o patético, es que a la hora de buscar “las pruebas del delito” para incriminar al secretario general de la CGT y probar que es un “corrupto” igual a Barrionuevo, Cassia, Pedraza y otros más, no encuentren ningún documento o testimonio concreto y decidan ir en busca de dos testigos que uno no sabe si reír o llorar. Por un lado, ¡Perfil...! ¡Perfil...! Es decir, ¡Fontevecchia...! Y por el otro (de pie, señores; que se abra el telón...): ¡El “Pata” Medina!

La seriedad y el profesionalismo con que trabaja el medio conducido por Fontevecchia, así como también la rigurosidad con que se encaran los productos periodísticos que edita, están fuera de toda discusión. Habría que recordar, por ejemplo, que en 1983 la por entonces revista La Semana (antecesora de Noticias) decidió armar una producción especial en la base naval de Mar del Plata llevando a un grupo de chicas pulposas y famosas (Noemí Alan y Adriana Brodsky), de la troupe de Gerardo Sofovich, con el propósito de entretener nada menos que a la valiente muchachada de la Armada (con el Tigre Acosta y Astiz a la cabeza) que había demostrado su coraje con luchadores sociales, mujeres y abuelas a quienes habían secuestrado, torturado y asesinado, aunque después de eso se cagaran en las patas a la hora de enfrentar a los ingleses en las Malvinas.

En 1984, Fontevecchia también quiso dar muestras de su creatividad periodística. Y para aprovechar el show que algunos medios montaron al “descubrir” que en la Argentina habían desaparecido miles de personas (algunas de ellas arrojadas desde aviones al Río de la Plata), decidió que el periodista Daniel Dátola (hoy autor teatral) se subiera con una docena de muñecos a un avión alquilado, para tirarlos al río desde 5 mil metros de altura y demostrar, en la repugnante nota, cómo es que los marinos amigos del dueño de Perfil asesinaban a prisioneros.

Quizás aburramos con estas historias que refieren a la calidad moral de quienes enjuician a Moyano, pero esta defensa también quisiera que se recuerde que en 2005 la revista Noticias publicó una tapa en la que presentaba al que (según el serio y prestigioso semanario de Fontevecchia) era el hijo del entonces presidente Kirchner, Máximo. “El misterioso hijo del presidente”, decía el título. Y sugería que el joven era el encargado de realizar algunas tareas no muy santas a favor de sus padres. Pero resulta que el de la tapa no era Máximo, sino un tal Marcelo Martínez Casas, por entonces gerente de Asuntos Legales de Canal 9 y yerno, nada menos, que del banquero menemista Raúl Moneta.

Ahora podríamos hablar un poco del Pata Medina. Hombre de la UOCRA, primero menemista y luego duhaldista, totalmente ausente o “desaparecido” como luchador social en toda la década del ’90, cuando las conquistas laborales caían como las industrias y los ladrillos de la construcción, no vamos sin embargo a hacer lo mismo que DV y DC ya hicieron: es decir, acusarlo de chanta, corrupto o traidor sin tener pruebas de ello. Pero averiguamos que tiene cuatro causas pendientes en la Justicia.

La primera es por un accidente automovilístico en La Plata. Según el expediente, Medina atropelló al docente y maratonista Victorio Pascual Panella. La causa tramita en un juzgado de La Plata y el número de expediente es 318.203. La segunda causa es de la Justicia Federal. Está imputado de coacción agravada por amenazar a los dueños de la empresa Bautex. El número de expediente es 6229. La tercera es un proceso judicial por hurto y coacción. Medina, según admitió en una entrevista periodística, se subió a una máquina vial durante un paro en una empresa y amenazó a obreros. Por esta razón estuvo 80 días detenido. En la última causa (la Nº 1347, en el Tribunal Oral Nº 4 de la Justicia ordinaria), fue encontrado culpable por amenazar de muerte a un tal Vega, delegado de otra línea interna de la UOCRA, en unas elecciones del sindicato.

La pobreza de argumentos para descalificar a alguien con quien, es evidente, se tiene una animadversión política o ideológica, es hija de la carencia y escasez de recursos intelectuales. Todo se remite a una serie de recortes periodísticos. Ni un dato propio, ni siquiera una pista, tienen los fiscales. ¿Dónde está la mansión grande como la cancha de River donde podrían caber como 70 “casas comunes”? Si es que existe, ¿Moyano la robó, se la usurpó a alguien, la compró con dinero que les sacó a los trabajadores? Un poco más de precisión y justeza, muchachos. Y, sobre todo, más seriedad. Porque si no el trabajo de ustedes se asemeja bastante al de esos agentes de inteligencia que años atrás aseguraban haber detectado a un peligroso marxista o subversivo, porque lo habían visto comprar un cassette de Mercedes Sosa.

La otra manera de saber si dirigentes como Moyano son ladrones, es yendo a los lugares de trabajo a pedir la opinión de los trabajadores. Claro, para eso hay que salir de la comodidad de la redacción, tomar un taxi y, encima, entrar a un sindicato, con todo el terror que ello les genera a ciertos hombres de letras. ¿Por qué no hablan con los camioneros? Vayan, pregúntenles a los recolectores de residuos, a los distribuidores de alimentos... Les van a decir cuánto ganan, qué hoteles y campings tienen, qué tipo de cobertura médica en hospitales que parecen hoteles cinco estrellas, a dónde lleva el gremio a pasear a sus hijos en vacaciones de invierno. Háganlo nada más que por curiosidad... A propósito, ¿cuánto les pagan a ustedes en Le Monde...?

Ensuciar a Moyano sembrando la sospecha de que posee bienes mal habidos y conseguidos a costillas de los trabajadores no es más que un trabajo sucio para limpiarles el camino a los que verdaderamente explotan y negrean a los laburantes. Porque, a propósito del título de la nota publicada en Le Monde y su argumentación central, no es verdad que haya trabajadores pobres porque sus dirigentes sindicales son ricos. Si bien es cierto que algunos de ellos han hecho “carrera” para convertirse en millonarios, poseyendo empresas, campos y abultadas cuentas bancarias, el punto central y se diría que casi único por el que la Argentina tiene a gran parte de su fuerza de trabajo en condiciones de indignidad y miseria es el resultado de la aplicación del modelo capitalista explotador.

Por eso tampoco se puede dejar pasar lo que constituye un verdadero sofisma: eso de que el enriquecimiento de los dirigentes sindicales es una “cosa natural, propia de la picardía criolla”. Que exista una docena de gremialistas, no más que eso, que se enriquecieron por no haber defendido la dignidad de sus compañeros, no puede tapar que haya otros miles que han tenido y tienen una conducta intachable, y que viven dignamente como cualquier hijo de vecino. Por eso acercamos una lista de hombres que ocupan los más altos lugares en la conducción de sus sindicatos y que desde hace años demuestran estar al servicio de los trabajadores, como Julio Piumato, de Judiciales; Juan Carlos Schmid, de Dragado y Balizamiento; Omar Plaini, de Canillitas; Horacio Ghilini, de Docentes; Luis Pandolfi, de Lavaderos y Tintoreros; y Juan Belén, de la UOM.

Que los periodistas den por hecho que todos son corruptos, que generalicen de una manera tan extrema es –como se dijo al principio– mirar la historia con ojos prestados. O con anteojeras. Como esos caballos salvajes que, provistos de esa funda, salen a galopar sin poder mirar a los costados, con la idea fija de llevarse todo por delante. Que es lo que les gusta a los enemigos del poder sindical, que desde los medios que dominan hacen de la caza de gremialistas ciertamente traidores a los intereses de sus representados el deporte preferido. Pero no porque defiendan la honestidad como valor (ellos no lo son) sino para meter un tiro por elevación a todo el movimiento obrero.

Las tapas de revistas o los informes televisivos con Cavalieri en una playa privada del Caribe o Pedraza en su mansión de Villa Sarmiento, son “balas que pican cerca” para herir ayer a Ubaldini, hoy a Moyano y mañana a quien continúe en la senda de defensa del interés de los trabajadores.
Si la burocracia sindical está constituida por una clase social acomodada, perezosa para no abandonar el estado de confortabilidad que usufructúa y prejuiciosa para no modificar ideas que puedan entrar en contradicción con sus intereses, entonces habrá que convenir que en el país de la intelectualidad bien pensante también hay unos cuantos burócratas.

jueves, 5 de marzo de 2009

telefonica:anda a la puta que te pario!!!!

hace varios días que estoy sin Internet,gracias a los compañeros de telefónica.
estoy con bronca,tenia un par de cosas programadas que hoy ya no tienen sentido.

saludos.

sábado, 28 de febrero de 2009

hasta mañana



nos vemos en la plaza compañeros.

saludos.

jueves, 26 de febrero de 2009

al final llamo obama,pero hablo con duhalde, el domingo todos al congreso.



en el mismo día, en que obama le cae a Chávez con todo, y en otros paises de latinoamerica pasa esto , esto y en el nuestro esto
creer en la inocencia es de idiotas.
mañana construirán los diarios a sueldo,sus relatos oprobiosos......
como dijo Luis:" Duhalde se transformó en el jefe de toda esta operación política, económica y social, después de haber viajado en noviembre de 2007 a Colombia para pedirle ayuda y permiso al capataz de los amos, el presidente Uribe".
muy probablemente,mañana echen al embajador de ee uu.
no lo se....
vamos por la nueva ley de radiodifusión.
no jodamos entre nosotros.
el domingo todos a la mal llamada plaza de los dos congresos...
quien dijo esto:"a los kirchner solo le faltan las armas"?

patria o muerte venceremos.

saludos.

preparan escrache contra Cristina




resulta que la presidenta tiene previsto visitar hoy,a eso de las 19hs.la ciudad de tres arroyos,y según leo en varios lados, por ejemplo ACÁ,los agrogarcas le estan preparando un escrache.
espero que los compañeros de tres arroyos estén anoticiados.


encima me entero que el sorete de iglesias(diganme si no es el apellido perfecto para ser un pichón de carrio)el mismo que escribió "kirchner & yo",libro al que los críticos trataron así,anduvo haciendo payasadas por tribunales,y eso no es todo, tras carton tiene blog,esto si que es mucho...
pero bue..no dejen de darse una vuelta para saludarlo.

para que mierda! me quede en casa hoy.....

no se.

saludos.

martes, 24 de febrero de 2009

Orlando Barone: “Nunca vi una oposición mediática tan grande contra un Gobierno”

me llega por mail este reportaje a orlando barone publicado por puntal
a continuación pego una parte.

-¿Se de­fi­ne co­mo es­cri­tor, pe­rio­dis­ta o am­bas co­sas?
-Soy ex es­cri­tor, ex pe­rio­dis­ta, ca­da vez me sien­to más ex (bro­mea). Aho­ra, ha­blan­do en se­rio, en el fon­do sien­to que trai­cio­né un po­co a la li­te­ra­tu­ra. El pe­rio­dis­mo me atra­jo, fue una par­te de mi vi­da muy im­por­tan­te (y di­go fue por­que aho­ra, con la ma­du­rez, tie­ne in­ters­ti­cios en don­de se cue­lan otras co­sas y ya no es­tá pri­me­ro el pe­rio­dis­mo y des­pués la fa­mi­lia, si­no al re­vés).

-Aho­ra es­tá vol­vien­do a es­cri­bir fic­ción: ¿Se sien­te más li­bre pa­ra ha­blar des­de la li­te­ra­tu­ra?
-Son dos de­sa­fíos dis­tin­tos. Pri­me­ro, por­que des­de la li­te­ra­tu­ra es­cri­bís so­bre los te­mas que te ata­ñen es­pi­ri­tual­men­te, car­nal­men­te; no es­cri­bís so­bre lo que la agen­da te mar­ca.

El pe­rio­dis­ta es­cri­be so­bre lo que la agen­da le man­da, arrien­da su in­te­li­gen­cia y cul­tu­ra en fa­vor de la agen­da, nos al­qui­la la his­to­ria in­me­dia­ta pa­ra que no­so­tros la con­te­mos.

Pa­ra un es­cri­tor, el pe­rio­dis­mo es trai­cio­nar el pen­sa­mien­to re­fle­xi­vo. Pe­ro a la vez a mí me re­sul­tó apa­sio­nan­te, por­que te en­tre­nás a ser lle­va­do por la co­rrien­te, con la ma­na­da, con una obe­dien­cia, con una su­mi­sión a tu pro­fe­sión de una ma­ne­ra ex­tre­ma.

-¿Hay li­ber­tad de pren­sa en la Ar­gen­ti­na?, lo con­sul­to por­que se acu­sa a es­te Go­bier­no de coar­tar la li­ber­tad de ex­pre­sión...
-(Re­fle­xio­na unos se­gun­dos) Yo nun­ca asis­tí a una opo­si­ción me­diá­ti­ca tan gran­de con­tra un Go­bier­no co­mo con­tra és­te; nun­ca asis­tí a una an­da­na­da opo­si­to­ra tan fue­rte. La Na­ción, Cla­rín, Crí­ti­ca, Per­fil, Re­vis­ta No­ti­cias, to­dos los gran­des con­duc­to­res de TV y ra­dio.

En­ton­ces, si el Go­bier­no es he­ge­mó­ni­co y dic­ta­dor y le pa­sa es­to: ¿qué pa­sa­ría si no lo fue­ra? Cual­quie­ra de los gran­des con­duc­to­res di­ce que no hay li­ber­tad de pren­sa y en el mis­mo ac­to se es­tán con­tra­di­cien­do.

-¿Cree que es­ta opo­si­ción tan fuer­te que se ha­ce des­de los me­dios con­tri­bu­ye a es­te des­cré­di­to ge­ne­ra­li­za­do que tie­ne hoy el Go­bier­no?
-Has­ta aho­ra de­cían que nun­ca los me­dios le ha­bían po­di­do ga­nar a la opi­nión pú­bli­ca.
Yo me ha­go una pre­gun­ta: ¿Exis­te otra opi­nión pú­bli­ca que no sea ex­pre­sa­da a tra­vés de es­tos me­dios opo­si­to­res?, ¿exis­te otra opi­nión pú­bli­ca, de es­tra­tos so­cia­les a los que vos ni yo per­te­ne­ce­mos, que a la ho­ra de vo­tar pue­den dar­nos una sor­pre­sa? Res­pues­ta: no lo sé. Da­ría la im­pre­sión de que no. Una se­gun­da co­sa que di­ría es que tie­ne in­fluen­cia la pre­sión in­for­ma­ti­va in­ten­cio­na­da cuan­do el seg­men­to so­bre el que se im­po­ne esa pre­sión es per­mea­ble; es de­cir, si hay una so­cie­dad que em­pie­za a des­creer de un go­bier­no y re­ci­be per­ma­nen­te­men­te es­tí­mu­los pa­ra ese des­crei­mien­to, se jun­ta la per­mea­bi­li­dad de la so­cie­dad fren­te a la in­for­ma­ción.

-¿Cree que la so­cie­dad ar­gen­ti­na es po­co crí­ti­ca?
-Los me­dios tie­nen una par­te de­ma­gó­gi­ca que es ne­ce­sa­ria: ha­cen ne­go­cios, tra­ba­jan pa­ra un clien­te y lo que quie­re el clien­te le doy. Ahí pier­de el pe­rio­dis­ta y el me­jor em­plea­do del mes es el más al­ca­hue­te. Ade­más lo­gra­ron, con la pa­la­bra cam­po, una cons­truc­ción lin­güís­ti­ca im­ba­ti­ble: la equi­pa­ra­ron a Pa­tria y a him­no y has­ta tu­vie­ron la osa­día in­te­lec­tual (no sé si pen­sa­da, pe­ro sa­lió per­fec­ta): lo de pe­que­ño pro­duc­tor. La pa­la­bra pe­que­ño im­pli­ca ni­ño, ino­cen­te, in­sig­ni­fi­can­te, pa­ra te­ner­le pa­ter­na­lis­mo, pie­dad, com­pa­sión, com­pren­sión. Pe­que­ño. Si un pro­duc­tor que tie­ne 500 o 300 hec­tá­reas que va­len 5 mil dó­la­res ca­da una es pe­que­ño, ¿qué es el peón go­lon­dri­na?, ¿y qué es el hi­jo del peón go­lon­dri­na?, ¿y qué es el del co­nur­ba­no que no tie­ne ni un lo­te don­de po­ner una ca­si­lla de ba­rro? Esa cons­truc­ción de pe­que­ño fue un ha­llaz­go idio­má­ti­co que me­re­ce un es­tu­dio de ex­per­tos.

-¿La pa­sa mal ex­pre­san­do sus ideas en la ra­dio?
-Ten­go a mi fa­vor que soy sim­pá­ti­co (se ríe). En rea­li­dad, lo que me preo­cu­pa cuan­do es­toy ro­dea­do de una ma­sa uni­for­me es que em­pie­zo a des­con­fiar. Di­go: ‘No pue­de ser que to­dos los pe­rio­dis­tas pien­sen igual, que no ha­ya otro Ba­ro­ne cer­ca’. Me pre­gun­to si to­dos los em­plea­dos de los me­dios pien­san igual que los me­dios en don­de tra­ba­jan. Lo más tris­te es pen­sar que la so­bre­vi­ven­cia y el em­pleo li­man la re­sis­ten­cia.

-¿Qué res­ca­ta de es­te Go­bier­no?
-Quie­ro que ter­mi­ne los cua­tro años de man­da­to, que lo de­jen go­ber­nar.

-Pe­ro, ade­más, us­ted co­mul­ga con al­gu­nas ideas, ¿con cuá­les?
-Co­mul­go con el te­ma de los de­re­chos hu­ma­nos; con la re­dis­tri­bu­ción de la ri­que­za; me gus­ta que ha­ya pues­to la po­lí­ti­ca de nue­vo en es­ce­na; que ha­ya tra­ta­do de li­mi­tar el po­der de los eco­no­mis­tas; me gus­ta que el rie­go país, que era 7.000 des­cen­die­ra a 200 o 300 pun­tos; me gus­ta que no ha­ya re­pri­mi­do a na­die, que a pe­sar de que yo su­fro el de­sor­den ese de­sor­den im­pli­ca que pue­do com­pren­der la al­te­ri­dad; me gus­ta que nun­ca en sus dis­cur­sos o sus ges­tos se me­ten con los más dé­bi­les, que siem­pre es­tén con­tra los más fuer­tes y por eso pa­gan los pre­cios. Un pá­rra­fo apar­te: to­dos los go­bier­nos tie­nen fo­cos de co­rrup­ción (ni­chos o con­tai­ners, no lo sé, pa­ra eso es­tá el pe­rio­dis­mo con su mi­ra­da crí­ti­ca). Lo que no me gus­ta es la ge­ne­ra­li­za­ción de nom­bres du­ran­te años sin apor­tar prue­bas. Me pre­gun­to: si un país tie­ne su­pe­rá­vit fis­cal (te so­bre pla­ta); tie­ne una ca­ja su­pe­rior a la que tu­vo nun­ca (50.000 mi­llo­nes de dó­la­res); en­ton­ces, si es co­rrup­to, es un ma­go por­que sa­ca pla­ta de un lu­gar que no sa­be­mos.

-Con el te­ma de la dis­tri­bu­ción: ¿no le pa­re­ce que hay un dis­cur­so que no se con­di­ce en la prác­ti­ca?
-Di­ría que hay una de­si­lu­sión en­tre el dis­cur­so y la de­mos­tra­ción; de to­dos mo­dos, creo que lo que se hi­zo los pri­me­ros cua­tro años fue la in­te­gra­ción de gru­pos que no es­ta­ban in­clui­dos. Se in­cor­po­ra­ron un mi­llón y me­dio de ju­bi­la­cio­nes: se pue­de de­cir que es pro­ba­ble que ha­yan ju­bi­la­do gen­te que no lo ne­ce­si­ta, pe­ro un Go­bier­no que sa­le al res­ca­te con 650 pe­sos es por­que tie­ne es­te cri­te­rio de in­clu­sión.

-En es­te sen­ti­do, ¿crees que los Kirch­ner es­tán cer­ca del pe­ro­nis­mo tra­di­cio­nal?
-El pe­ro­nis­mo es un mis­te­rio ar­gen­ti­no. Me da la im­pre­sión de que el pe­ro­nis­mo ge­ne­ra­ba, en las épo­cas an­te­rio­res, una vi­va­ci­dad po­pu­lar de ges­ta épi­ca de los su­mer­gi­dos, de los apar­ta­dos que ve­nían a ser in­clui­dos a par­tir de la po­lí­ti­ca de dis­tri­bu­ción del in­gre­so pro­ba­da en la rea­li­dad. Pe­ro jun­to con eso de­jó se­cue­las de odio, de ren­cor, de re­cha­zo ge­ne­ral que en aquel mo­men­to, co­mo los vi­vas eran tan gran­des, ese re­cha­zo to­pa­ba con una pa­red de pa­sio­nes; aho­ra, el pe­ro­nis­mo no ge­ne­ra esa vi­va­ci­dad po­pu­lar de en­ton­ces, pe­ro sí el mis­mo re­cha­zo y ren­cor de an­tes.

-¿Qué rol jue­ga la opo­si­ción en es­te es­que­ma?
-Creo que la opo­si­ción ha ins­ta­la­do so­bre el país una mi­ra­da pe­si­mis­ta y el Go­bier­no no lo­gra si­quie­ra re­du­cir el im­pac­to con una sen­sa­ción op­ti­mis­ta. To­do cuan­to ha­ga el Go­bier­no es­tá car­ga­do de es­cep­ti­cis­mo.

De negros y mulatos

-¿Có­mo vi­vió las elec­cio­nes de EE.UU.?, ¿qué lec­tu­ra me­diá­ti­ca ha­ce so­bre el te­ma?
-Es un fe­nó­me­no que con­vier­te al mun­do en una al­dea glo­bal. Los pen­sa­do­res de la úl­ti­ma par­te del si­glo pa­sa­do anun­cia­ron que se ins­ta­la­ba es­ta al­dea glo­bal y es­tá: se ve en el cam­peo­na­to mun­dial, en el fu­ne­ral del Pa­pa, en el acon­te­ci­mien­to de las To­rres Ge­me­las, pe­ro creo que lo de las elec­cio­nes ad­qui­rió un ca­rác­ter inu­sual pa­ra una elec­ción en EEUU. Te­nía un in­gre­dien­te: el fac­tor ne­gro.

-¿Va a cam­biar al­go pa­ra la Ar­gen­ti­na?
- Hay un can­dor pro­vin­cia­no en­tre quie­nes no vi­ven en Nue­va York, Man­ha­tan o Chi­ca­go en creer que van a re­ci­bir al­gu­na co­sa nue­va. Pri­me­ro, es­pe­re­mos que lo re­ci­ban los EE.UU, que no que­den de­frau­da­dos an­te tan­ta ex­pec­ta­ti­va; se­gun­do, uno pue­de pre­gun­tar­se si un pre­si­den­te que le ha­ce mu­cho bien a su país no le ha­rá mal al mun­do; ade­más, no creo en la ge­ne­ro­si­dad de los vo­tan­tes nor­tea­me­ri­ca­nos: creo que los que vo­ta­ron a Oba­ma no pen­sa­ron en los que vi­vi­mos en es­te mo­des­to país, con gran­des pro­ble­mas. ¡Na­da! Ese pen­sa­mien­to no co­rrió y di­ría que no co­rrió ni en el mis­mo EE.UU. pa­ra con los de otro Es­ta­do. Pe­ro es cier­to que es una elec­ción que con­vo­ca mu­cha ex­pec­ta­ti­va, es una elec­ción es­par­ci­da a los cua­tro vien­tos, es co­mo si en la An­ti­gua Ro­ma se eli­gie­ra al Cé­sar: en las Ga­lias, en Per­sia, en los lu­ga­res en don­de ha­bía do­mi­nios ro­ma­nos tam­bién se ce­le­bra­ba la elec­ción del Cé­sar (o se abo­mi­na­da, no im­por­ta). Es una rea­li­dad in­ne­ga­ble: es­ta­mos atra­ve­sa­dos por el im­pe­rio. La pre­gun­ta que yo me ha­ría fren­te a es­ta elec­ción es por qué Oba­ma, que es mu­la­to, en es­ta elec­ción triun­fa co­mo ne­gro. Me pre­gun­to si asu­mir que ser mu­la­to es ser me­nos que ne­gro. Sin mo­ra­le­ja.

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otro tema:

La señora Rosa María Mercedes de Bary Pereda de Ruiz Guiñazú, titular de 1.450 hectáreas en la Estación Chancay, partido de General Viamonte, ¿qué parentesco tiene con la Sra. Ruiz Guiñazú?

La señora María Isabel de Bary de Racedo, dueña de 1.155 hectáreas en el mismo distrito, ¿qué parentesco tiene con la periodista de marras, furiosa defensora del 'campo' y autoproclamada 'independiente'?

La señora Isabel Pereda Benedit, propietaria de 1.225 hectáreas, linderas con el campo de los Ruiz Guiñazú, ¿qué relación tiene con la agitadora profesional de los intereses de la oligarquía?

La señora María Teresa Pereda B. de Barry Tornquist, propietaria de 1.389 hectáreas, ¿qué lazos de consanguinidad la unen a Magdalena, a quien mi tía Catalina admira fervorosamente desde su ingenuidad por su 'autonomía' a la hora de emitir opiniones y brindar información?

Magdalena: lo único que Ud. hace detrás del micrófono de Radio Continental es defender los intereses hegemónicos de las clases dominantes. Está claro que lo suyo es pura basura oligárquica.

Luis D'Elía.

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por ultimo:monner sans presidente del jurado de bailando por un sueño?

saludos.

sábado, 21 de febrero de 2009

Claudio díaz: imperdible!!

El saldo más doloroso que dejó la dictadura de mercado no se percibe tan solo en la enorme cantidad de argentinos eliminados por el poder económico. A eso hay que sumarle el deprimente cuadro de liquidación en que quedaron algunos “productores de ideas” que en este nuevo siglo -abrumados por la presión de las grandes marcas- decidieron tirar la toalla… Son los tristes retazos de un pasado que los tenía abriendo las vidrieras populares con su oferta de lucha y gloria. Viven, todavía respiran. Pero como hombres del pensamiento hoy se encuentran en estado vegetativo. Parecen maniquíes. Y lo más penoso es que se dejan poner el respirador artificial por los autores intelectuales del vaciamiento más atroz de nuestra historia.

Miren cómo terminó Alvaro Abós… El escritor y periodista que pensaba en clave nacional, que reflexionaba sobre “El poder carnívoro” (el de las corporaciones del capitalismo salvaje) y “La columna vertebral” (para remarcar la trascendencia del sindicalismo en la Argentina) ahora se dedica a rastrear cómo consiguió Eichmann un pasaporte para entrar a la Argentina. O se distrae compilando historias del género policial. Banalidades propias del espíritu de estos tiempos que, con todo, no serían el punto más cuestionable. Si hay algo más reprochable es que, cada tanto, Abós se predispone con muchísimas ganas para ir al mausoleo de Mitre a dejarse acariciar por los encantadores de serpientes que envenenan el medio ambiente.

Portarse bien con el establishment… Y prestarse a su juego. De eso se trata. Es la segunda vez en poco más de un año que Abós pone su creatividad al servicio de La Nación. En setiembre de 2007, en vísperas de las elecciones, acuñó para el diario una definición muy celebrada por los académicos liberales: “democracia conyugal”. Se refería a la de los Kirchner, por supuesto. Aquella vez fundamentó la teoría de que la Argentina había ingresado en la era de la monarquía, con el Príncipe Néstor y la Princesa Cristina. Ahora, Abós acaba de avanzar un paso más. Según dice en una entrevista que publicó ese diario el 7 de enero, “estamos en presencia de un cesarismo conyugal”. Y hasta amplía el marco de este nuevo sistema, al que ubica en el período del “paleoperonismo”, que vendría a ser un peronismo antiguo.

¡Qué agudo, qué ingenioso este Abós! En qué consiste ese “modelo” lo explica el mismo con estas palabras: “caudillista, clientelista y demonizador del disidente”. ¡A la pucha!, en una sociedad sana, horizontal, generosa y democrática como la nuestra, ese peronismo de las cavernas se la pasa poniendo trabas para arruinarle la existencia a los argentinos de bien. Un mal endémico que explicaría por qué el progresismo queda sepultado bajo la vetusta idea del movimiento nacional.

¿Qué cazzo es el progresismo?

A esta altura del discurso político en boga cabe la pregunta… ¿Qué corno es el progresismo? Por cierto: convóquese de una vez por todas a politólogos, sociólogos e intelectuales en general al gran debate argentino. Sí, hay que dilucidar el gran enigma nacional… A la espera de definiciones nos arriesgamos a aventurar algunas inquietudes… ¿Será ir a los recitales de Mercedes Sosa?, ¿o apoyar los casamientos entre personas del mismo sexo?... ¿Tal vez creer que las asambleas barriales son el nuevo motor de la revolución social?

Por lo pronto, Abós arrima algunas aproximaciones: en esta Argentina todavía en bolas (una adolescente a la que le quieren sacar rédito las madamas imperiales, los cafishos del poder económico y hasta tarjeteros de publics relations), “el progresismo es el voto electrónico, las internas partidarias y la eliminación de la lista sábana…”. ¡Hop, hop…, maravilloso!; como decía el casto Portal hace dos décadas. Los buitres deben matarse de risa cuando leen las preocupaciones de Abós en su diario de cabecera.

Al igual que muchísimos intelectuales que hace cuatro décadas se llenaban el alma y el cuerpo de revolución, Abós es otro de los que se puso el uniforme de dermatólogo… Sí, se encarga de proteger la sensible piel del establishment. El kirchnerismo le provocó muchos sarpullidos, y el escriba -como parte de esa troupe de leones domados- sale a buscar una crema para suavizar el ardor liberal. Por eso se pone furioso con la posibilidad de que el gobierno compre diarios y canales de TV, tal como le manifiesta a la periodista que lo entrevista. ¡No sea tonto, Abós…! Deje al Grupo Clarín y a La Nación que saquen la cara por sus negocios. ¿Desde cuando cree que el “periodismo independiente” tiene interés en defender a la gente de a pie?

Claramente devaluado como pensador disidente del relato oficial de los ’60 y ’70, hoy Abós analiza la política bajo la matriz de la democracia colonial. Y recurre a una axiología que lo emparenta con esos carcamanes que corren a la historia con la Constitución modelo 1853 en la mano. Así, afirma que “la resistencia peronista luchaba por la vigencia del sufragio, para recuperar la democracia”. Con lo que busca limitar el verdadero alcance que tuvo aquella gesta. Si cientos de miles de argentinos desafiaban entonces la proscripción y la persecución era para recuperar a Perón y a su política que, de más esta decirlo, representaban algo mucho más concreto que la boleta electoral.

También es exiguo cuando recorta al peronismo sólo como “motor para la justicia social”. Contradictorio, imperfecto e impuro (vayan estas caracterizaciones para cierto ideologismo que pretende buscar virginidad de conceptos donde no cabe), lo que este movimiento se propuso y de hecho consiguió fue crear un nuevo sistema político, en ese entonces inédito en la Argentina y aun en varias partes del planeta. Si bien la búsqueda de la justicia social fue el leit motiv de su aparición en el mundo de la posguerra, la idea peronista abarcó un espacio mucho más trascendental, como fue el de concebir una nueva manera de servir a la humanidad.


El quijote de la marcha

Para Perón, el paso del hombre por la tierra debía darse sobre el desarrollo armónico entre el ser y el tener (ahora es nada más que tener); en el disfrute de algunas cosas materiales e incluso en su posesión, pero no más que las imprescindibles, las que se necesitan para asegurar un mínimo de bienestar.

Esa idea sencilla de repartir la riqueza y los bienes para asegurarle a la persona lo indispensable, Perón la llevó a la práctica. Y por eso su actitud y búsqueda política quedará grabada en la historia argentina como la era del Justicialismo. Es que nada lo indignaba más que el egoísmo. Porque el no compartir lleva a la injusticia. Y la lucha por superarla, a la falta de armonía. Que casi siempre termina en la violencia y el desorden, que es lo mismo que decir: en el no disfrute de esas mismas cosas materiales que se desean para todos.

En un tiempo en que las tres cuartas partes de los hombres y las mujeres del mundo no podían decidir su destino por sí mismos, ya que a los pueblos les daban a “elegir” entre la medicina capitalista imperial y la comunista, él rompió con esas falsas opciones y optó por crear un modelo de Nación que fuera dueña de sus actos. Por eso pensaba que si nuestro país, como proyecto que un pueblo se da para existir en la historia política, no era capaz de tomar sus propias decisiones y de construir por sí solo su futuro y su destino, la vida no valía la pena ser vivida. Y llevó adelante esa idea. No sólo para hacer valer el derecho a la independencia y la soberanía que nos asiste como pueblo, sino además por el chantaje al que se veían sometidos los países para cuadrarse ante dos modelos, dos formas de ver la vida patéticamente materialistas y deshumanizadoras, que llevaron a que el hombre deje de ser eso para pasar a convertirse en un número, una ficha en el ajedrez del tablero político, un robot, es decir: la nada.

Abós, que supo beber de esa fuente, ahora apaga su sed con algún trago más sofá. Los desafíos de hoy “son terminar con la pobreza (estamos de acuerdo), modernizar el Estado-dinosaurio (¡¡¡este es el discurso de los 90, con Neustadt y Alsogaray de voceros!!!) y hacer de la cultura y la educación instrumentos de convivencia” (?). De modo que poner en caja a los que producen la pobreza no es importante. Y tampoco poner la cultura y la educación (o sea: la formación de nuestras clases dirigentes, la elaboración de un pensamiento propio y no importado) al servicio de un proyecto que le permita a la Argentina ser libre para ser justa con sus 40 millones de hijos.

Como teorizador del “paleoperonismo” no falta en su examen clínico la referencia a los temibles barones del conurbano. Simpática figura esta de los barones. El mediopelo argentino ya la ha incorporado a su diccionario ilustrado como sinónimo de mafia, puteríos, droga y negociados. No hay barones en la Capital Federal. Tampoco en aquellos distritos bonaerenses donde mandan los duques de la transparencia y el progresismo, como el políticamente correcto Martín Sabbatella. Es que para ser barón se requiere de una condición natural: haber nacido en el peronismo.

Tampoco hay barones en el gran empresariado ni en la oligarquía periodística. Y menos que menos en las embajadas o en las logias que operan en contra de la Argentina. Hasta en eso el kirchnerismo no practica el progresismo. En lugar de juntarse con los sectores de avanzada del modernismo, como hicieron Alfonsín, Menem y la “Alianza para el Progreso” de De la Rúa y Chacho Alvarez, el matrimonio elige de socios para la aventura populista a los impresentables barones del PJ y a los burócratas de la CGT.

Para Abós, el otro problema que afronta el país es que “hay demasiadas voces que casi nadie escucha”. Y debe ser así nomás. Sobre todo si se repara que (entre los que “tienen la palabra”, los que proponen “otro tema”, los que invitan “desde el llano” a escuchar “a dos voces” y a practicar “el juego limpio”, los que tienen “código político” y, en fin, “palabras más, palabras menos…”) la gente, al fin y al cabo, termina escuchando los apocalípticos timbres de voz de siempre: los de Carrió, los de Macri, los de Stolbizer, los de Chiche Duhalde, los de De Narváez, los de Solá, los de Morales, los de Binner… ¿No será, entonces, que el hombre común no quiere oír esas voces porque ninguna lo motiva a creer que realmente quieren hacer algo por él y por el país?

El Abós del siglo XXI, con su denuedo para alcanzar una “democracia plena” (es decir: no kirchnerista), parece un barco viejo y vencido que arroja por la borda, como pesado lastre, la carga nacional que supo llevar hace algunas décadas. En ese sentido, Abós se “alvarizó”; sus ideas se parecen cada vez más a las del otro Alvaro famoso. Y así acaba por pensar como el prócer liberal: la democracia es votar y... esperar, que Dios proveerá. Eso sí que es política representativa y transparente, alternancia en el juego democrático, seguridad jurídica y “Estado serio y responsable”, como sostiene en La Nación.

Nadie asegura, porque la lucha será indudablemente cruel y mucha, que la Argentina algún día deje de estar “conta-minada”: de ideas antinacionales y de las trampas cazabobos que el establishment sembró en el terreno en el que nos movemos. Cuando se pueda empezar a superar ese tramo tal vez llegue el momento de crear otro reglamento que permita la participación de todos los jugadores, no la de los pocos de siempre. Hablamos de otra democracia. Más real, de carne y hueso... Que a Abós y a su clientela puede no gustarles porque es -como había dicho un mes antes de las elecciones de 2007- “conyugal”. Pero que en una de ésas tal vez tenga más encarnadura en la gente si es que se plantea prohijar verdaderos valores de justicia social. Porque la única verdad es que las democracias que supimos parir desde 1983 fueron terriblemente guachas.

reportaje a abós: acá

jueves, 19 de febrero de 2009

el doble comando de monner sans

BUENOS AIRES, feb 19 (DyN) - Ramiro Monner Sans, uno de los hijos del abogado Ricardo Monner Sans, fue designado "director de investigaciones judiciales" del Ministerio Público de la Ciudad de Buenos Aires, confirmaron hoy a DyN fuentes judiciales.

Monner Sans (h), también abogado, asumió el lunes pasado al frente de ese organismo, definido como una "oficina técnica de apoyo a los fiscales" de la justicia de la Capital Federal. P-3532

DYN 11:57 02-19-09

El abogado Ricardo Monner Sans promovió hoy una investigación judicial sobre la presunta negativa de estamentos oficiales a concederle un avión al vicepresidente Julio Cobos para visitar la ciudad salteña de Tartagal, afectada por un fenómeno climático.

La denuncia, que recayó en el juzgado federal número ocho, a cargo del juez Marcelo Martínez de Giorgi, con intervención del fiscal Oscar Amirante, recuerda que en el momento en que ocurrieron los hechos en Tartagal, la presidenta Cristina Fernández estaba de viaje en España, por lo que Cobos estaba a cargo del Poder Ejecutivo.

"Cobos, en ejercicio de la Presidencia, no puede viajar a Tartagal con motivo del desastre ocurrido, porque las instancias pertinentes -habrá que ver cuáles fueron las materiales y cuáles las ideológicas- le demoran la posibilidad de la imprescindible inmediatez del titular del Poder Ejecutivo Nacional. No ponen a su disposición en tiempo propio un avión presidencial", señala la denuncia.

El escrito alude a publicaciones periodísticas en las que constaría que la presidenta, desde España, habría dado "órdenes respecto de quiénes sí debían viajar. Ella, por cierto, no estaba en condiciones constitucionales de dar órdenes por la recta delegación efectuada al partir".

También menciona la posibilidad de que se hubieran cometido los delitos de "resistencia o desobediencia a un funcionario público en el ejercicio legítimo de sus funciones" y "violación de deberes de funcionario público".

Monner Sans pidió que sean citados a prestar declaración testimonial el titular de la Unidad Vicepresidente, el Jefe de la Casa Militar y el secretario general de la Presidencia de la Nación, Oscar Parrilli.
Fuente: DyN

para comunicarse con el paladín de la justicia:4813-1432
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